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Toñejo: “El miedo es la discapacidad más grande de todas”

Nuestro protagonista ha estado loco por el motor desde que nació. Compitió a alto nivel en motos y quads hasta que un accidente le dejó en una silla de ruedas, de modo que se pasó a la motonáutica. A sus 55 años mantiene intacta su pasión por los coches y la vida. 

En Car nos gusta destacar el lado humano del automóvil gracias a sus protagonistas, ya sean diseñadores, ingenieros, pilotos, directivos o coleccionistas. Son personas que viven con intensidad su pasión, y en este sentido hemos tenido pocos personajes más poderosos que el que gran Toñejo.

La gente se sigue sorprendiendo cuando ve a un tío en silla de ruedas que lleva un Porsche 911, pero se sorprenderían mucho más si conocieran la historia completa. Antonio Rodríguez (1963) es para muchos todo un ejemplo de vida, aunque a él no le gusta que le hablen de superación y todo eso.

La motivación y la superación no existen”, nos dice. “Lo importante es la disciplina para hacer lo que no quieres o no te apetece hacer, e igualmente sentirte bien”. Cada mañana se levanta a las 7:30 para ir a nadar, y para no engordar debe estar a dieta de por vida.

Estar en forma es imperativo para él, ya que si no lo estuviera no podría vivir de manera autónoma, conducir sus coches, sus motos de agua o mil cosas más. 

Toñejo Rodríguez: Me considero un soñador

Por eso los lunes, miércoles y viernes se sube las seis plantas del garaje en la silla de ruedas. “Cuando llego arriba subo los brazos y me creo Rocky (risas). Me preparo para ir al Dakar y si no voy no iré, pero tengo la ilusión de volver. Mi padre, del que te podría contar cientos de anécdotas, me decía que el primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero sí te saca de donde estás”.

Es evidente que el piloto se siente muy agradecido a su progenitor ya fallecido, que siempre apoyó a su hijo y le transmitió su sabiduría, su cariño y su admiración. Toñejo vive en Miami desde hace once años y nos cuenta que allí todo está disparado, incluyendo los precios. “Si un coche (precio MSRP) cuesta 30.000 te piden 45.000, eso está permitido en EE UU.

Se vende todo, Kendall Toyota entrega 1.500 coches al mes, hay que tener en cuenta que en EE UU mucha gente se puede comprar el coche que quiera. Un policía, por ejemplo, gana 5.000 dólares al mes”. 

Emilio Olivares y Toñejo Rodriguez en una reunión para revistar CAR

De pequeño tenía dos monos y un loro

Nuestro protagonista nació en un lugar aún más exótico, Guinea Ecuatorial, porque su padre estaba destinado allí. Recuerda que en casa tenían dos monos y un loro... Volvió a España con nueve años (eran ocho hermanos) y la pasión del Toñejo fue la velocidad, siempre se ha sentido piloto de carreras.

A los quince ya compite en motocross y a los 17 trabaja como especialista de cine. También corrió en circuitos, en la categoría de 500 cc. “Fue la mejor época de mi vida. Un día estaba entrenando motocross en Húmera y llegó un alemán que me propuso hacer saltos para fotos.

Después me puso en contacto con una productora de cine y anuncios que pagaban muy muy bien. Así que cuando tuve 18 me compré un Ferrari 308 de segunda mano. Luego tuve un 328 que ahora tiene Jorge Martínez Aspar. Pero nunca iba a una fiesta o una discoteca con él, me iba a conducirlo los domingos con mi amigo Luis Rosell, que tenía un Audi Quattro”. 

El accidente que cambió su vida ocurrió en 1990, cuando tenía 25 años y acababa de ganar el Campeonato de España de quads. Disputaba el Rally Raid Quinto Centenario, que hacía el recorrido Madrid (saliendo del Bernabéu) -Trujillo-Sevilla-Huelva-Matalascañas por campo. Toñejo pilotaba un quad endiabladamente rápido, un Suzuki 500 de dos tiempos –subido a 650 cc por el equipo LaGlisse– capaz de superar los 220 km/h.

“Recuerdo que Miguel Prieto, que iba con un Nissan Patrol, me dijo: te vas a matar, Dios mío cómo corre eso”. A 3 km de la meta, yendo en primera posición a fondo, alguien quitó una señal de peligro, cogió un bache, salió volando y se estrelló contra una pared. “Yo estuve consciente, sabía que me había roto la espalda (además de todas las costillas, bazo, etc) y pensé que iba a morir.

Así que pasé 18 meses en el hospital, y de las ruedas de las motos pasé a las ruedas de las sillas”. Él quería volver a correr, pero un médico le dijo: “creo que usted no es consciente de lo que le ha pasado”, y él le respondió: “sí lo soy, y ya he pensado la moto con la que voy a correr”. “Para mí fue esencial la ayuda del doctor Albert Borau, una persona importantísima en mi vida.

Le dije que quería seguir corriendo y él me apoyó. Las mayores barreras me las ha puesto la gente, ¿por qué no voy a poder correr? Las barreras arquitectónicas existen, pero sin duda son mayores las que te ponen los demás, y las que te pones tú. Una cosa es la discapacidad y otra la incapacidad. Usted me deja, y si no soy capaz, condéneme. Pero si soy capaz déjeme en paz, déjeme cumplir mis sueños”. 

Toñejo Rodriguez pasaba de la tierra al agua

Tras su accidente con el quad, Toñejo Rodriguez volvió a la competición en las motos de agua, donde logró ser campeón de España. A la derecha, en el Dakar

En cuanto salió se compró una moto de agua (con el dinero de una subvención para acondicionar su casa), y habló con los miembros de su equipo para proponerles correr en esa especialidad. Todos le apoyaron. “Llamamos a muchas puertas y lógicamente no nos la abrían.

Yo lo entiendo, pensarían que el paralítico este se ha vuelto loco, pero yo tenía la cabeza bien amueblada”. Y entonces apareció alguien dispuesto a ayudarle, el empresario del sector del automóvil y la competición Teo Martín, quien le había llamado cuando estaba en el hospital. “Teo me preguntó por qué quería correr en moto de agua, y le respondí que porque me hacía ilusión, y porque no me hacían falta las piernas. Y me dijo que no me preocupase, que las motos de agua las ponía él”.

Ganamos el campeonato de Levante, el de Beefeater y finalmente también el de España. Aquel día, en aquel pódium, estaba con las mismas personas que corrían conmigo en los quads, nunca pensé que conseguiría volver a ganar”. Después pasó a patrocinarle la tabaquera Winston, y Toñejo exigió una pegatina de Teo Martín en cada lado, como siempre ha hecho y hará en sus vehículos de competición: “Él estuvo ahí cuando no estaban los demás”.

Toñejo Rodriguez había conseguido volver a ganar, pero la cara oscura de la competición aún le guardaba una sorpresa amarga, porque cuatro años después sufrió otro gravísimo accidente disputando el campeonato de Europa (1995). “Me entró una moto por un costado de la cadera, se equivocó el piloto, y me arrancó la pierna de cuajo.

Me la tuvieron que colocar y estuve nueve meses en el hospital”. Además, se complicó porque le entró un pelo de fibra de carbono en la sangre y le dio una septicemia generalizada. Le tuvieron que operar más de treinta veces y no le cortaron la pierna gracias a un gran médico militar, el doctor Juan Hernández Navarro, que le ayudó con un nuevo medicamento antibiótico desarrollado para heridos en combate.

Finalmente, un 24 de mayo le dieron el alta y un 24 de noviembre se fueron al Mundial, logrando la pole. Terminaron siendo campeones después de una salida complicada. No hay que olvidar que esas motos con 300 CV podían acelerar de 0 a 100 km/h en 1,8 segundos. “Me acordaba de mi familia, de tantas personas que me habían ayudado. Todos tenemos que vivir y tenemos que despertar con un reto, con una ilusión que es la que nos mantiene”.

Una vez Toñejo leyó en una revista un artículo en el que le acusaban de estar loco. Argumentaban que, como estaba en una silla de ruedas, no le importaba matarse.

Esta lectura le hizo pensar mucho sobre su pasión y su actitud, así que le preguntó a su padre: “¿papá, tú crees que yo estoy loco? Y este le dijo: “¿tú sabes cuál es la diferencia entre la locura y la cordura? Los resultados hijo, los resultados”. En 1996 fue subcampeón del mundo de motos de agua y hasta 2006 logró grandes registros en este deporte acuático. 

El Dakar en camión

También volvió a las carreras tipo raid, en pruebas de primer nivel como la baja California (2002), Campeonato de España y del mundo de Raids (2003), la Baja Aragón en coche (2006) o el Dakar en camión (2008). Aquel año no quisieron examinarle para el carnet de camión en España, así que no se rindió y se lo sacó en México. Luego la licencia española para competir sí se la dieron. 

En 2010 fue además el primer español en pilotar uno de los llamados F1 del mar, las espectaculares lanchas con 2.000 CV que alcanzan 155 nudos (270 km/h). Con el Team LaGlisse (Mundial de Moto 3) lleva trabajando más de tres décadas. También lleva muchos años colaborando como periodista de motor con Luike. 

Le preguntamos si conoce a otros pilotos en silla de ruedas y nos dice: “estoy un día en mi casa, me llaman por teléfono y me dicen: ciao Toñejo como estai… sabes quién era? ¡Clay Regazzoni¡ casi me puse de pie… y me dijo: no te preocupes que los Ferrari se pueden adaptar, pero tiene que ser un Testarossa…, así que vendí el 328 a Javier del Olmo, me puse a ahorrar cuando estaba con Winston y a los dos años me compré un Testarossa, y me fui con Goyo desde Madrid hasta Italia para que me pusieran los mandos.

Me lo traje de vuelta conduciendo, todo el camino llorando de emoción, imagínate cinco años sin poder conducir un Ferrari…”.

Nieto y Toñejo Rodriguez disfrutando de potentes motos de agua en la costa de Florida

Del accidente de la pierna le queda como secuela un virus latente que le ataca cada tres o cuatro meses, y debe permanecer unos días en cama con fiebre. “Tengo un proyecto en Estados Unidos para gente que está en silla de ruedas, para enseñarles a tener una moto de agua, un buggy o un coche y una casa, y enseñarles a moverse sin la ayuda de nadie”.

Porque cuando te quedas en silla de ruedas y haces algo por primera vez solo, la emoción y la alegría que puedes sentir es extraordinaria. Yo soy un tío feliz, porque me podría haber muerto y he cumplido muchos de mis sueños”. 

Patrullando por Miami

Toñejo Rodriguez en una patrulla en Miami

En Miami Toñejo Rodriguez conduce habitualmente su Porsche 993 Targa o su Lexus híbrido: “para mí Lexus es la mejor marca del mundo, le he hecho millones de kilómetros y no me ha dado ni un problema. Cuando viajo por Estados Unidos prefiero hacerlo en coche, y todos los años voy al Gran Premio de MotoGP.

Miami tiene un clima extremo de calor y humedad que destruye los coches. Los botones interiores, los salpicaderos pueden llegar a derretirse”. Cuando tuvo el accidente con la moto de agua en 1995 sus amigos le mandaron un telegrama que refleja muy bien lo que ha sido su vida.

Rezaba así: “hay hombres que luchan un día y son buenos, hay hombres que luchan un año y son aún mejores, y hay hombres que luchan toda una vida y esos son los imprescindibles como tú. Toñejo, sigue luchando”. Él se considera ante todo un soñador y disfruta dando charlas en empresas, colegios y hasta cárceles. Actualmente, colabora con la Fundación “Lo Que De Verdad Importa”, trasmitiendo a los más jóvenes los valores que realmente importan en la vida. 

En 2012 fue nombrado “residente ilustre de la ciudad” y el consulado español en Miami escribió en su cuenta oficial: “Su carisma, esfuerzo y tenacidad, en un mundo sin barreras, son ejemplos para todos.

¡Enhorabuena!”. Y a nuestro protagonista no se le ocurrió otra cosa que pedir que le dejaran conducir un coche patrulla (lleva un kit inventado por él que se adapta a cualquier coche en un minuto, pero en España está prohibido…). Les mandó un curriculum y los responsables policiales se mostraron encantados con la idea. Cinco años después en 2017 le otorgaron la “Llave de Oro” en reconocimiento a su labor deportiva y periodística.

Y nos da algunas pistas de como funciona la Ley allí: “antes de venir (a Madrid) le hice una entrevista al jefe de la policía de Miami, que es abogado. Su mujer es fiscal y tuve la suerte de estar con los dos. A alguien que conduce borracho, atropella a una persona y la mata, le caen 15 años de cárcel, y cumple los 15.

Lo mismo con el título de propiedad de un coche, es un simple papel, una hoja como esta. Si un señor me lo vende, yo voy a un sitio de tax, no me hace falta nada de él, solo la firma. Voy con mi documentación, lo ponen a mi nombre y cuesta diez dólares. A alguien se le podría ocurrir quitarte el título de propiedad y hacerte una avería. Pero si lo denuncias y sale culpable, es un delito federal y va 25 años a la cárcel…”.

 

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