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Reina Verstappen, crece Sainz y asombra Alonso

Max Verstappen y Red Bull los mejores en una temporada en la que, pese a tropiezos suyos y de su equipo (Ferrari), Carlos Sainz logró su primera victoria y siguió mejorando. A los 41 años, Fernando Alonso, con un frágil Alpine, supera barreras biológicas y sigue en la cima de sus habilidades como piloto.

Las estadísticas a veces mienten sobre la verdadera calidad de los pilotos: ni campeones como Jack Brabham (1966), Dennis Hulme (1967) o Damon Hill (1996) eran los más rápidos en los años en los que se coronaron. Hubo otros, como Jim Clark, Jackie Stewart o Michael Schumacher. 
El récord de 16 victorias logrado por Max Verstappen para proclamarse campeón en 2022 por segunda vez, coincide, sí, con su calidad y rapidez como piloto, pero también con la tremenda superioridad de su escudería, Red Bull. Los números de la temporada que acaba de terminar no desvelan en realidad los grandes méritos de varios pilotos que acabaron por detrás en la clasificación: es el caso de Carlos Sainz (5º) y Fernando Alonso (9º), que estuvieron en gran parte condicionados por las limitaciones de sus equipos, Ferrari y Alpine.


En el caso de Ferrari, la escuadra de Maranello hizo mucho más de lo imaginable para perder el certamen a manos de los toros rojos de Verstappen y Sergio Pérez: falta de fiabilidad en los motores, estrategias y elecciones de neumáticos desacertadas. También contribuyeron, aunque en menor medida, los fuera de pista o trompos de los pilotos.
A pesar de luchar contra un chasis muy nervioso de atrás en curvas rápidas, Sainz consiguió dos podios en las tres primeras carreras; pero en Australia terminaba en la grava intentando adelantar a Mick Schumacher. No quería resignarse Sainz, a pesar de perder el coche varias veces durante la temporada, entre ellas, Miami FP2, San Marino Q2 y Japón bajo la lluvia. Es cierto que Leclerc se acostumbró más rápidamente a las idiosincrasias del chasis, pero también tuvo sus errores, con fuera de pista en Imola y Francia, donde podría haber ganado.

Carlos progresa, Ferrari tropieza
A pesar de los contratiempos, Carlos no se rendía y avanzaba. En un circuito que es como su templo protector, Silverstone, pole y victoria, la primera de su carrera en la F1. Lo más importante de ese triunfo. que jamás olvidará, fue no solo la confianza que mostró al volante, sino los dos golpes sobre la mesa que dio. El primero, apretando a Verstappen decididamente contra el muro en la segunda salida de la carrera; y después, cuando le dijo al equipo “Stop inventing”, en el momento que le diera espacio a Leclerc, antes de producirse relanzamiento tras un safety car propiciado por el abandono del Alpine de Esteban Ocon. El monegasco tenía los neumáticos gastados y Sainz casi nuevos. Lewis Hamilton con neumáticos nuevos como Sainz, amenazaba desde atrás. El español aceleró, adelantó a su compañero y ganó la carrera. Era su oportunidad y no la iba a dejar pasar. También demostró que sabe “leer” las carreras y evaluar los ritmos de desgaste y aprovechamiento de los neumáticos. Un tipo con oficio. El mismo que demostró con una finta por afuera y cruce hacia adentro, sorprendiendo a Verstappen en la frenada de la curva 1 de Interlagos durante la carrera al sprint en noviembre. De maestro.
Sainz tuvo que reponerse, también, de accidentes en los que no tuvo culpa alguna, como cuando Daniel Ricciardo lo sacó de pista en Imola, o George Russell en Austin en octubre, donde Carlos salía desde la pole. En torno a 1,1-1,3 décimas le separaron de Leclerc en las Q3, con un balance final de 15-7 favorable a Charles durante el año, pero, como sucedió en 2021, en la segunda mitad de la temporada, Sainz ya comenzaba a superar a Leclerc, reduciendo diferencias: ahí queda la pole de Estados Unidos, y la de Bélgica, aunque Verstappen había sido el más rápido, pero penalizado por cambio de motor.

Que Leclerc, el subcampeón, es muy rápido nadie duda; logró nueve poles (por siete de Verstappen), pero solo tres victorias. En esa falta de eficiencia tuvieron mucho que ver los errores estratégicos y la falta de fiabilidad del motor Ferrari. Saliendo del GP de Australia, tercera carrera de la temporada, le llevaba 46 puntos de ventaja a Verstappen. Tras la debacle de Francia, y antes de Hungría, había perdido, por sus propios errores y los del equipo, 109 puntos… ¡Increíble! Y la sangría no iba a terminar.
Mattia Binotto confesaba que debido a las roturas de motores (Leclerc en España y Azerbaijan, Sainz en Austria) y a dos cambios preventivos para Leclerc y uno para Sainz, tuvieron que reducir potencia en 25-30 CV. En Mónaco, ganador Pérez, se frustró una posible victoria: Leclerc perdió preciosos segundos en boxes, esperando el cambio de gomas de Sainz, y bajó a la cuarta posición. También en Hungaroring, con Leclerc dominando, cuando le montaron calzado duro para la última parte de la carrera, equivocándose, porque ya se sabía que lo correcto era el compuesto medio. Desde la décima posición en la parrilla ganaba Verstappen en tremenda remontada. Red Bull lo hizo casi siempre mejor.

El dominio Red Bull
El otrora muy quebradizo motor Honda de Red Bull fue irrompible en 2022, después que se solucionaron problemas con la alimentación de combustible, presentes en la primera y tercera carrera. Red Bull progresó continuamente, Ferrari se equivocó demasiado, y además paralizó el desarrollo en las últimas carreras, al haber llegado al máximo de los gastos permitidos por reglamento. Por ello tampoco pudo solucionar del todo una tendencia a desgastar más los neumáticos que los Red Bull, y eso le costó perder varias carreras en la segunda parte del certamen.
Red Bull aligeró su RB 18 en 10 kg, y pudo situar lastre donde mejor le convenía para la puesta a punto. En F1,10 kg equivalen aproximadamente a tres décimas por vuelta. Tras endurecer la FIA las reglas para medir la flexibilidad de los fondos planos, Red Bull apareció mejor adaptada tras las vacaciones de agosto; de ahí las siete victorias del equipo austro-británico en la segunda mitad de la temporada. Y las consiguió imperturbable ante la sanción de la FIA por excederse en 5 millones de dólares del presupuesto máximo de gastos. Ello le significa una reducción de 25% en horas de túnel de viento en el desarrollo del que sería el RB19. ¿Sabrá arreglárselas Adrian Newey, el gran creador de esos coches ganadores?

Fernando el vigente


Alonso asombra, sí. Fernando volvió a la F1 en 2021 con Alpine, tras dos temporadas activo en el Dakar, Indy y Le Mans. A los 40 años –cumplió 41 en julio pasado– se enfrentó al prometedor Esteban Ocon, de 26 años. Cuando Michael Schumacher volvió con Mercedes en 2010, después de tres temporadas en la nevera, tenía 41 años. Se enfrentó a Nico Rosberg, de 24 años. El antes imbatible campeón mundial perdió durante tres temporadas ante su joven compatriota, por amplios márgenes, tanto los sábados como los domingos. Mejoró ‘Schumi’ en 2012, pero ya era la hora de su retiro. Con Alonso, en cambio, la historia ha sido muy diferente: le tomó tiempo a Fernando readaptarse, pero en la segunda mitad de 2021 igualó la velocidad del joven Ocon, y acabaron 11-11 los sábados y 9-9 en mejores posiciones en carrera. Y este año la batalla siguió, no solo en las estadísticas, sino en la pista, con varios roces y algunos choques entre ellos; sobre todo, por mayor agresividad irreflexiva de Ocon: el francés casi lo manda al muro en plena recta en Jeddah (Arabia Saudita) y en Hungría. Hubo otros roces, desfavorables para el equipo, como en Brasil. Y Ocon terminó por delante en los puntos este año, tras perder en 2021. Pero más allá de las estadísticas, Fernando asombró por sus espectaculares remontadas, sus luchas con Lewis Hamilton en un par de oportunidades y por la visión sobre estrategias que daba al equipo desde el cockpit. Si a pesar de sus limitaciones mecánicas y aerodinámicas Alpine terminó cuarto entre los constructores se debe, fundamentalmente, a la contribución de Alonso. Noveno en el certamen, justo por detrás de su compañero, debido en gran medida a sus frecuentes abandonos por motor. Fernando cumplirá 42 años junto a Lance Stroll en Aston Martin. Y seguirá demostrando su plena vigencia.

Mercedes volvió a la victoria en Singapur con George Russell y su W13; con sus problemas de rebote aerodinámico (‘porpoising’) medianamente resueltos y un motor que funciona como un reloj, se sumará a la batalla por el campeonato en 2023. Le queda por resolver un tema de resistencia aerodinámica de la carrocería, justo el punto donde el mejor es Red Bull. Mercedes desafiará seguramente a Ferrari, que logró in extremis el segundo puesto entre los constructores. De momento, el rey es un Verstappen que ha madurado, y que reserva su agresividad depredadora solo para Lewis Hamilton –chocaron en Brasil–; y no piensa abdicar.
 

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