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Mazda CX-60: un híbrido enchufable de lo más recomendable

Después de una larga temporada con el SUV japonés hemos quedado prendados con su tecnología y su confort interior.

El CX-60 es un coche muy importante para la marca por muchas razones. Es su primer SUV de gama alta, el primero que utiliza una plataforma completamente nueva y el primer Mazda que ofrece un motor híbrido enchufable, al que se ha sumado recientemente el extensor de autonomía MX-30. Pero, ¿es realmente el primer familiar Mazda que podrías elegir antes que una marca premium alemana?

Hemos recorrido más de mil kilómetros con nuestro PHEV y hemos tenido tiempo de sobra para meternos en la piel del coche y averiguar qué hace bien. Y, aunque no hay coche en el planeta que no acabe con notas en cada columna, el CX-60 simplemente ha cumplido su trabajo con creces.

El Mazda CX-60 enseñando su parte trasera tan icónica

 

Pero antes de nada conviene recordar que en la oferta también hay disponibles dos mecánicas diésel con hibridación ligera y etiqueta Eco de la DGT. Ambas tienen el mismo motor 3.3 de seis cilindros en línea. El modelo de acceso desarrolla 200 CV y es tracción trasera, mientras que la otra opción entrega 254 CV y los envía a las cuatro ruedas. Como es lógico, los consumos son casi insuperables, 5 y 5,2 l/100 km  respectivamente. El híbrido enchufable homologa 1,5 litros cada 100 kilómetros, pero todos sabemos que esa cifra solo se puede conseguir si te mueves por ciudad habitualmente y utilizas la carga eléctrica. De lo contrario estamos hablando de un consumo cercano a los 8 litros. Todo depende de lo que viajes, nosotros para ir a la oficina y volver a casa tuvimos más que de sobra la mayoría del tiempo con los 63 kilómetros de autonomía eléctrica, 50 si no eres cuidadoso con el acelerador.

Cockpit del Mazda CX-60

 

Por fuera, su diseño exterior difiere de lo habitual, y de lo que estamos acostumbrados en el viejo continente. Si nos paramos a pensar en sus principales rivales se nos vienen a la cabeza tenemos el BMW X3, el Audi Q5, el Volvo XC-60 o el Mercedes GLC, entre otros. Al compararlos en cuanto a estética, se pueden identificar sus raíces orientales y la forma de hacer las cosas de Mazda. El diseño sigue la línea Kodo, que inició su segunda fase con el Mazda 3. También ha sido muy importante el concepto oriental “Ma”, que es la belleza serena y majestuosa del espacio vacío, entrelazada con la solidez de una arquitectura típica de SUV. Con esta base, la marca ha logrado construir un vehículo en el que cada pieza y forma estética confluyen para llegar a la silueta del CX-60. Las dimensiones se encuentran dentro de lo habitual en los SUV grandes. La longitud total es de 4,75 metros y el ancho es de 1,89 metros, lo que quiere decir que es un poco más largo que el Audi Q5, y muy similar en anchura. Como el alemán, no hay opción de configurarlo con siete plazas, para eso habrá que esperar al CX-80.

No obstante, tiene un gran interior lleno de materiales de calidad, mucho equipamiento de serie, un sistema de infoentretenimiento fácil de usar, un excelente sistema de cámara de visión envolvente opcional, cómodos asientos delanteros y un espacio competitivo en la parte trasera. Su gran maletero oscila entre los 570 y los 1.726 litros. Y ya que es un coche pensado para afrontar sin problemas viajes largos, las sorpresas no podían faltar. En el maletero encontramos una toma de corriente de 230 voltios que puede utilizarse cuando el coche está parado. También existe una potencia opcional de 1.500 vatios que permite realizar una amplia gama de actividades al aire libre, sin depender de la red eléctrica.

Interior del Mazda CX-60

 

La inusual combinación del tren de potencia híbrido, que combina un propulsor de cuatro cilindros atmosférico de 2.5 litros y un motor eléctrico ubicado en la caja de cambios, hace que sea más rápido (acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 5,8 segundos) que los CX-60 de combustión.

Las sensaciones al volante son muy gratificantes, es un vehículo bien construido, que permite disfrutar de una gran aceleración en un coche que está cerca de las dos toneladas. Se nota que está diseñado para la comodidad del conductor y los pasajeros; aún así, este híbrido enchufable es capaz de pegar al asiento a quien se atreva a exprimir toda su potencia.

Vista aérea del Mazda CX-60

 

A altas velocidades y en curva, transmite muy bien la sensación de estabilidad. Esto es gracias, en parte, a la rigidez de su carrocería, que transmite al conductor una respuesta instantánea. Los asientos delanteros van en la misma línea de filosofía de la carrocería, sujetando a la perfección el cuerpo del conductor. También se ha implementado una nueva tecnología, denominada Kinematic Posture Control, que es exclusiva de Mazda, y tiene la función de aprovechar al máximo el diseño de la suspensión del Mazda CX-60. Esto facilita unos movimientos de la carrocería más suaves y una mayor estabilidad en las curvas, incluso a altas velocidades.

Este CX-60, PHEV y en acabado Homura, está a la venta desde 60.344 euros, pero la gama empieza desde 54.794 euros.

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