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Walter Röhrl tiene este Porsche 356 no apto para puristas

Sabíamos que al piloto Walter Röhrl le encantan los clásicos, y también los Porsche, pero no sabíamos que tuviera una joya tan especial. Y es que este Porsche 356 no es el que un purista de la marca tendría en su garaje ya que esconde un secreto bajo su atípica carrocería y que ya nos deja intuir que es no es clásico inocente.

Para un piloto que ha volado por los tramos de medio mundo con los coches más salvajes de todos los tiempos como lo fueron los Grupo B, es normal que un clásico como el VW Karmann Ghia sea aburrido en prestaciones a pesar de su belleza estética. Así que cuando probó este Porsche 356 tan especial todo cambió. Pero ¿qué tiene de especial?

Todo empieza con un veterano mecánico de aviación, Viktor Grahser, que siempre había soñado con poner la mecánica de un 911 Turbo en un Porsche 356 B Cabrio. Sin dinero suficiente para ello la idea se iba apagando, pero el propietario de Diez Classic, un especialista alemán en clásicos de Porsche, Rafael Diez, lo compró el lote de las tres unidades de 356 para preparar así como todas sus piezas.

Porsche 356

En manos de Diez llegó el dinero para que el proyecto 356 siguiera adelante y poder meter el motor de 6 cilindros turbo en el vano del 356, un coche que recordemos solo empleaba motores de 4 cilindros boxer, ya que usaba la mecánica del Beetle.

Las modificaciones eran extensas, necesitando nuevos pasos de rueda para los nuevos ejes, frenos mejores, suspensión nueva, radiadores en el vano frontal, el Porsche 356 mantenía pocos elementos mecánicos para acoger su nuevo corazón. Incluso estéticamente necesitó el faldón delantero de un Porsche 911 S clásico, ya que la aerodinámica debía ser mejorada por las velocidades superiores que podía alcanzar.

Ahora este Porsche 356 pasaba a casi triplicar su potencia original, rindiendo los 260 CV del motor turbo de 3 litros de un Porsche 911 930, por lo tanto las prestaciones ya podían ser del agrado de un piloto como Röhrl. El dueño del proyecto llevó a Walter a probar uno, escéptico al principio, pero en el momento en el que salió a conducirlo quedó prendado de su comportamiento y se hizo con uno para su garaje personal.

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