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Rolls-Royce Ghost Black Badge: limusina nocturna y rebelde

La familia Black Badge comenzó su andadura en 2016 con las versiones del Wraith y el Ghost. Desde la marca se dieron cuenta de que había un nuevo tipo de cliente, por supuesto rico pero más joven, que quería un Rolls pero los encontraba demasiado serios, así que se gastaba el dinero en tunear sus coches, con mayor o menor éxito.

Rolls Royce Black Badge

Ser el automóvil de los nobles o los banqueros británicos está muy bien, pero con frecuencia estos compran su Rolls y lo conservan durante generaciones. En cambio, un joven empresario de Internet o un jugador de la NBA cambian de coche con más frecuencia que de novia. Así que, tras mucho debate dentro de la empresa (la elegancia siempre es un concepto subjetivo) nacieron los Black Badge, y en 2017 se amplió la gama con el Dawn y en 2019 con el Cullinan. Es decir, que hay Black Badge para toda la gama menos para el Phantom.

delantera Black Badge

Según la marca, es una expresión de individualismo, creatividad e iconoclastia. “El color negro ha sido con frecuencia asociado al poder, la fuerza y la autoridad, y también a la elegancia”. Y parece que fue un acierto porque hoy suponen el 27% de las ventas de la marca

llanta Rolls Royce Black Badge

Respecto a la mecánica del Ghost “normal”, que lleva un año a la venta, los cambios son moderados pero destacables. El motor 6.7 V12 biturbo rinde 29 CV más, hasta llegar a los 600 CV, y la suspensión ha sido ligeramente retocada para que gire más plano en las curvas. También lleva tracción total y dirección en el eje trasero. Además incorpora llantas de fibra de carbono y titanio y un nuevo sistema de escape. El cambio ZF de ocho marchas y la gestión electrónica han recibido cambios, para hacerlos más reactivos. En todo caso, a pesar de su peso (2.490 kg) es tan rápido como se podría esperar, ya que acelera de 0 a 100 km/h en solo
4,7 segundos y alcanza 250 km/h. 

interior Black Badge

Y como en Rolls-Royce las cosas se hacen muy bien o no se hacen, los responsables de marketing y los historiadores han buscado lo que podríamos llamar un respaldo histórico, modelos clásicos que podrían ser antecesores de los actuales Black Badge (ver columna derecha). 

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