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Lamborghini Urus y Aaron Durogati, velocidad y versatilidad cruzando los Alpes

Son las seis de la mañana, aún dormimos pensando en el V8 de 650 CV que nos aguarda dentro de tres horas cuando Aaron ya está desayunando para la jornada de entrenamiento de cara a la Red Bull X-Alps, la prueba más dura de parapente del mundo con solo 33 participantes elegidos. Un Lamborghini Urus le acompañará en este reto, y hoy lo haremos nosotros también.

Escalar y volar, a pie y a lomos del Urus

Salimos no muy lejos de Bolzano, a los pies de los Alpes, una región tan influenciada del tirol austríaco que es curioso que vayamos en un Urus por esta región, un coche que no sería posible si Lamborghini no perteneciera al grupo alemán, y que curiosamente tiene una gran influencia alemana, pero a medida que lo conoces sale su lado más italiano.

Lamborghini Urus y Aaron Durogati

Aaron se vale de un Urus rojo para acudir a las partes más altas de la zona de los Alpes en la que estamos, ataviado con una vaca negra de carbono para incluir lo que no quepa en el maletero de 616 litros. Es su nuevo coche de trabajo, aunque su equipo también se vale de una furgoneta camperizada para dormir en competición, pero el Super SUV italiano le acompaña allá donde va.

Aaron Durogati es dos veces campeón del mundo de parapente y ha participado varias veces en la carrera Red Bull X-Alps, 1.200 km por los Alpes cruzando cinco países y recorriendo 12 etapas lo más rápido posible, escalando y volando.

Lamborghini Urus y Aaron Durogati

Aaron no parece alguien que se juegue el tipo volando sobre montañas en rincones perdidos del mundo, es simpático, cercano y abierto, te cuenta su deporte como quien te explica como hace una ensalada, de forma sencilla, cercana, quitándole hierro al asunto.

Pero detrás hay un talento innato. Aaron Durogati nación en Merano, no muy lejos de donde estamos, una zona montañosa de Italia, y empezó a volar con su padre con solo 6 años y volaba solo a los 15, ahora tiene 36, así que es uno de los más veteranos en la carrera.

Lamborghini Urus y Aaron Durogati

Se movía por su ciudad hasta hace nada en un sencillo Panda 4×2, y reconoce que nunca ha probado un coche eléctrico o sabía lo que era un híbrido hasta hace poco. Ahora conduce a diario un SUV de 650 CV con el que casa a la perfección.

Lamborghini Urus y Aaron Durogati

Y es que ambos van en contra de lo establecido, un ser humano volando, y un Lamborghini subiendo montañas por caminos. Ambos encuentran rutas por donde otros ni se atreverían a pasar, o simplemente ni se lo plantean. Aaron vuela hasta sitios únicos donde subir andando no compensaría, el Urus atraviesa caminos o llega a lugares donde jamás se podría haber hecho en un Lamborghini, ambos desbloquean nuevos caminos.

A golpe de parapente y V8

La ruta a lomos de los Urus pasa primero por una breve prueba fuera del asfalto. Tenemos tres modos offroad, los Sabbia, Neve y Terra. Elegimos este último para salir por unos caminos, vamos despacio, pero sigo impresionado, vamos en un Lamborghini por el campo.

Lamborghini Urus y Aaron Durogati

Ya hubo un Lambo “Rambo” antes, el LM002, pero aquello era una bestia del campo con el V12 del Countach. El Urus es una evolución muy madura, un coche versátil, listo para cualquier uso, con el que salir a un camino o con el que subir un puerto de montaña a todo gas, como en cualquier Lamborghini.

Lamborghini Urus y Aaron Durogati

Nuestro campeón de parapente puede ir de un lado a otro aprovechando las corrientes térmicas, nosotros el V8 de 650 CV y 850 Nm de par, su tracción total y su diferencial Torsen central o el trasero.

Aaron es bueno en la competición de parapente porque es un avezado escalador y un gran piloto en el aire, su versatilidad le permite aprovechar al máximo la montaña y el aire. El Urus es idéntico, puedes escalar carreteras de montaña a ritmo vertiginoso o simplemente viajar de un lado a otro sin enterarte gracias a su suspensión adaptativa.

Y es que es sorprendente que una bestia tan poderosa pueda ser tan solvente cruzando de un pueblo a otro en modo Strada (Calle). El V8 se tapa la boca, la suspensión camina de puntillas y tu circulas casi como en cualquier SUV grande.

Pero si pones el modo Sport o Corsa el Urus se transforma en el Lamborghini que es, empuja con salvaje ímpetu y te hace sentir algo parecido a lo que Aaron debe experimentar cuando desciende a toda velocidad en su parapente.

Lamborghini Urus y Aaron Durogati

He probado RS Q8, Cayenne Turbo o Bentayga, pero ninguno antepone la deportividad o las prestaciones a todo lo demás de forma tan indiscreta. El Lamborghini de los SUV solo quiere que cuando desates su furia te sientas a gusto, que sientas lo que es la potencia a lomos de un coche grande y alto, pero que no se sienta como tal.

Lamborghini Urus y Aaron Durogati

Incluso derrapa en modo Corsa pisando a fondo al salir de una horquilla, ya que el reparto de par prima en el eje trasero. Un eje trasero que empuja de primeras y que luego deja el protagonismo al diferencial central para que decida a donde deben ir esos 850 Nm de par que llegan desde solo 2.250 rpm.

Es tan furioso que en las estrechas y reviradas carreteras de montaña de los Alpes pocas veces podíamos llevar el acelerador hasta el fondo más de dos segundos. El Urus se devora la carretera y seduce a las curvas igual que Aaron deja atrás una montaña volando hacia la siguiente.

Lamborghini Urus y Aaron Durogati

Pero no todo es velocidad. El Super SUV italiano se mueve como un deportivo de talla XXL, sorprendiendo desde el primer viraje. Incluso se detiene con facilidad, las grandes paelleras que lleva por frenos hechas en fibra de carbono lo parar con contundencia, y podríamos abusar de ellos bajando de los Dolomitas que no se fatigarían.

Dos mundos, una misma pasión

Era difícil al principio entender que unía a Aaron Durogati y Lamborghini, pero el italiano desprende una pasión por volar y escalar idéntica a la que el Urus refleja sobre el asfalto o fuera de él.

Lamborghini Urus y Aaron Durogati

Son indomables, desafían lo convencional y ambos te maravillan en su terreno, uno despierta tu curiosidad por lo desconocido, por volar entre montañas, el otro te convence de que un Lamborghini puede tener cuatro plazas, usarse a diario, viajar con él largas distancias, disfrutar en una carretera con curvas o subirte e una montaña sin asfaltar.

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