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Entrevista a Stephan Winkelmann: el último Gentleman

Hace solo un año que Stephan Winkelmann (56) volvió a Italia, a la que fue su casa de 2005 a 2016, y ahora nos presentan un coche, no trascendental, pero sí muy importante moralmente para la marca y sus seguidores, que ven como vuelve a la vida un superdeportivo que marcó tendencia y escribió su nombre con letras de oro y neón en el libro de historia del automóvil, el Countach.

Stephan Winkelmann

Sin embargo, si son fieles lectores de esta revista conocerán la trayectoria de este hijo de un diplomático que incluso fue paracaidista del Ejército dos años en su juventud.

Nadie como él conoce la era moderna de Lamborghini, la que vio como crecía bajo el amparo de Audi y se volvía aún más Lamborghini que nunca, y que pasó de tener dos modelos a tres, siendo este último, el Urus, el más vendido, un SUV que mantiene la esencia exótica, atrevida y dinámica de la firma pero en un envoltorio práctico y más apetecible para el día a día, el Lambo para todo.

Stephan Winkelmann

Pero el Grupo Volkswagen tenía una misión para él lejos de su Italia adoptiva. Debía volver a su Alemania natal para tomar las rienda de la recién creada Audi Sport.

Eso duró poco, los cambios de cromos en el Grupo le llevaron no muy lejos, a Molsheim, en Francia, sede de Bugatti, la joya de la corona del difunto Piëch, para ayudar a vender los 500 Chiron programados y trazar los planes de futuro de la firma cuando se apague el último motor de combustión.

Y ahora estamos aquí, en un pase privado en la sede de la marca en Italia, para conocer el nuevo Countach.

En ese momento, en junio, no nos hacíamos una idea de lo que se nos iba a presentar, pero minutos después, no podía ser más espectacular, más Lamborghini.

“El Countach LPI 800-4 es un coche visionario, como lo fue su precursor”, afirma Stephan Winkelmann, presidente y CEO de Automobili Lamborghini.

“Uno de los iconos automovilísticos más importantes, el Countach, no solo refleja el principio de diseño e ingeniería de Lamborghini, sino que representa nuestra filosofía de reinventar los límites, lograr lo inesperado y extraordinario y, lo más importante… ser material para los sueños.

El Countach LPI 800-4 rinde homenaje a este legado de Lamborghini sin ser retrospectivo: imagina cómo el icónico Countach de los años setenta y ochenta podría haber evolucionado hasta convertirse en un elitista superdeportivo de esta década.

Mantiene la tradición de Lamborghini de mirar hacia adelante, de explorar nuevas vías de diseño y tecnología, al tiempo que conmemora el ADN de nuestra marca.

Es un Lamborghini que expresa de forma innata el carácter imperecedero y emotivo de la marca: siempre inspirador y emocionante de ver, escuchar y, sobre todo, de conducir”.

¿Por qué este coche ahora, Stephan Winkelmann?

Aparte de por los 50 años desde que se presentó el primer prototipo, el LP112, porque Stephan Winkelmann ha aprendido en Molsheim, durante esos dos años en Bugatti, la receta de las ediciones especiales para premiar a los clientes más exclusivos.

Stephan Winkelmann

Del Chiron ya hemos perdido la cuenta, del Aventador, que ha dicho adiós precisamente con otra edición especial, el Ultimae, también ha habido unas cuantas, solo que mucho más exclusivos, como el Veneno, el SC20, SCV12, SC18, y sus derivados como el SV y el SVJ, tanto en cupé como en roadster.

Ahora se trata de aprovechar esa fecha y el adiós al V12 atmosférico, aunque aquí apoyado en el supercondensador y el motor eléctrico para que de paso sea el Lamborghini más potente hasta la fecha junto al exclusivo Sian, del que toma la base mecánica.

Stephan Winkelmann volvió a tomar las riendas de Lamborghini en 2020 tras la marcha de Domenicalli, pero no ha perdido el puesto en Bugatti, por lo que compagina trabajar en dos de las marcas más admiradas y exclusivas del mundo, ahora como CEO y presidente de la italiana.

“Hace 50 años Lamborghini presentó el Countach, un coche que fue un punto de inflexión y no solo cambió la historia de la marca sino también de la industria sobre cómo debía ser un superdeportivo, sobre todo por el diseño, pero también por la tecnología que aguardaba en su interior.

Stephan Winkelmann

Con el Countach se crearon dos imágenes que lo harían reconocible como un Lamborghini desde el primer momento, la vista lateral con una silueta limpia, y la imagen frontal agresiva y poderosa, dos puntos de vista que mantendrían como propios los siguientes modelos hasta el día de hoy”.

Y lo cierto es que no le falta razón a Stephan, porque el tiempo ha puesto al Countach en lo más alto de la pirámide alimenticia. La magnitud de la importancia se palpa mejor viendo cómo era la firma en aquel momento, y sobre todo de dónde venía.

Stephan Winkelmann

El predecesor era el Miura, ese coche puso en boca de todos a Lamborghini, pero tal y como Winkelmann nos dice, la filosofía de Ferruccio y todo aquel que trabajaba y trabaja en la compañía es mirar hacia delante y hacer algo nuevo. Cambiar el punto de vista. El Countach era ese coche, parecía venido de otro mundo, y era la idea de un gran equipo de diseñadores e ingenieros.

También nos dijo Winkelmann que normalmente no habrían hecho una reinterpretación de un icono, pero que no hay ningún coche en la historia de Lamborghini que represente tan bien su ADN y sus valores como el Countach.

Stephan Winkelmann

Sabemos que la firma ya trabaja en el sucesor del Aventador, su buque insignia, con un V12, y que probablemente sea un híbrido enchufable, o quién sabe si un eléctrico, así que no nos parece mal que el último “¡hurra!” a su V12 sea así, devolviendo a la vida un modelo que se quedó para siempre en nuestros sueños y en el garaje de unos pocos afortunados.

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