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Viajamos hacia Canadá para rememorar la historia del Audi RS6

En Audi están de celebración: se cumplen dos décadas desde el lanzamiento de uno de los familiares deportivos más excitantes del mercado: el RS6. Para tan especial ocasión, la marca ha organizado un espectacular recorrido por las Montañas Rocosas de Canadá, con todas y cada una de las generaciones de este icónico modelo como protagonistas. En CAR hemos cruzado el charco para vivir la experiencia, y este ha sido el resultado.

Una alineación de ensueño y más de 500 kilómetros por delante. Son las 7 de la mañana hora local, momento marcado para el inicio del evento. Apenas he dormido 5 horas, tras un viaje de más de 24, para llegar a Calgary desde Barcelona, pasando por Madrid y Toronto. Pero con el excitante panorama que tengo a las puertas del hotel, cualquier cansancio desaparece ipso facto. Una alineación de ensueño se presenta ante mí, con una batería de cada uno de los Audi RS6 fabricados, además de varias unidades del modelo actual, matriculadas en Canadá. Las generaciones anteriores tienen matrícula alemana y están en estado inmaculado. No es de extrañar, pues pertenecen a Audi Tradition, y han sido traídos especialmente a Canadá desde Alemania para tan especial evento.  
Es la hora de ponerse en marcha. El recorrido que nos espera por delante es de más de 500 kilómetros. Suficiente para probar a fondo las cuatro generaciones mientras nos adentramos en este increíble escenario.

RS6 C5: La primera generación, el inicio de la saga (2002-2004)

Como toda bella historia, la del RS6 tiene un principio. Y por ahí empezaremos, con el RS6 C5, el modelo con el que se inició esta brillante saga hace ya 20 años, en 2002. Desarrollado por el departamento de Quattro GmbH (actualmente Audi Sport GmbH), el primer RS6 marcó un antes y un después. 
Nunca antes de su lanzamiento se había visto un coche con carrocería familiar con tanta potencia, 450 CV extraídos de la mecánica V8 4.2 biturbo. Un torrente de energía que lo convertía en el Audi más potente de la gama en 2002. Para ponerlo en contexto, en ese año un Ferrari 360 Módena ofrecía “solo” 400 CV, y un Porsche 911 turbo, 420. Desde la perspectiva de las potencias actuales parece hasta poco, pero hace 20 años se trataba de números muy, muy serios.


A nivel estético, su carrocería es de lo más discreto, sin grandes estridencias en comparación con el A6 del que deriva. Es 4 centímetros más ancho y largo, y dispone de unos parachoques específicos que, junto a las salidas de escape ovaladas, sus llantas de diseño específico y sus retrovisores de aluminio, le dan su aspecto inconfundible al ojo entendido. En el interior, el paso del tiempo es evidente por su diseño, aunque esta unidad dispone hasta de pantalla para el navegador. Cojo su llave rectangular plegable, típica del inicio de los 2000, y arranco el poderoso V8 biturbo para iniciar la ruta marcada. 

Salgo desde Calgary con destino a las Montañas Rocosas. El recorrido es de autopista principalmente, un terreno en el que el RS6 se siente como pez en el agua. Resulta muy confortable y agradable de conducir, con un aplomo absoluto, derivado de la tracción Quattro, y una excelente puesta a punto del chasis. La potencia se hace notar, aunque la entrega es contundente pero aburguesada, igual que el sonido de su V8 sobrealimentado. 
El cambio automático, de 5 relaciones y convertidor de par, por su parte, resulta bastante rápido, y aunque el coche carece de modos de conducción, el compromiso entre deportividad y confort pone de manifiesto el excelente trabajo realizado en la puesta a punto del modelo. En definitiva, el C5 es un familiar versátil y discreto pero muy potente, un verdadero lobo con piel de cordero que representa el inicio de la saga, y al cual el paso del tiempo le ha sentado muy, muy bien.
    

RS6 C6: un familiar con motor V10 biturbo y una potencia nunca vista (2008-2010)

Tras unos 100 kilómetros con el C5 llega la primera parada. Me toca cambiar de coche. Nos hemos detenido en un área de recreo junto a un maravilloso lago en nuestro camino hacia las Rocosas. Un lugar excelente para apreciar de nuevo cada RS6 junto a su sucesor. Y precisamente al sucesor del que acabo de conducir es al que me voy a subir ahora: al C6, la segunda generación. Pero primero observo su exterior para apreciar su diseño, también discreto y elegante, con una estética que no hace intuir el poderío que esconde.  Una vez sentado en el asiento del conductor, se percibe un gran salto hacia delante en cuanto a diseño y tecnología. Mires donde mires, todo desprende buena calidad, pero en cualquier caso la elegancia se sitúa por delante de la deportividad. El interior es mucho más moderno que el del C5, pero donde más se nota la evolución entre ambos modelos es una vez en marcha. 


 

Con las normativas de emisiones de hoy día sería imposible algo como lo que hizo Audi con el C6: meter un soberbio motor V10 de 5 litros biturbo bajo el capó

Con las normativas de emisiones de hoy día sería impensable algo como lo que hizo Audi con esta generación, pero en la década de los 2000 a los ingenieros del departamento RS les pareció buena idea introducir una soberbia mecánica V10 TFSI de 5 litros biturbo bajo el capó de este superfamiliar. Este ha sido el motor desarrollado por RS con mayor cilindrada jamás construido. 
Pocos años antes de su lanzamiento, BMW había sacado al mercado el M5 E60 con motor V10 atmosférico de 507 CV. Ahora, con la mecánica V10 biturbo, 580 CV 650 Nm de par y tracción Quattro, Audi daba una vuelta de tuerca más al segmento dentro de la espiral de potencia y cilindrada, situándose de nuevo en el escalón más alto. 

Estas reflexiones las hago, por supuesto, conduciendo esta maravilla tecnológica por las carreteras canadienses, mientras pongo a prueba una y otra vez la aceleración demencial del RS6 V10, sabiendo que si no levantase el pie superaría los 300 km/h de velocidad punta con total confort, algo nunca visto en un familiar de serie. Pronto llego a las Rocosas, y la autopista deja paso a carreteras con más curvas. En este terreno, a pesar del grandísimo confort de marcha y alto nivel tecnológico del C6, percibo rápidamente uno de sus puntos débiles: el pesado bloque V10, con una ubicación muy adelantada sobre el eje delantero, penaliza notablemente la agilidad y paso por curva de este modelo cuando se pretende ir rápido. No obstante, el salto adelante respecto a la generación anterior es, en todos los aspectos, sencillamente extraordinario.

RS6 C7: cambio de paradigma (2013-2018)

Tras 100 kilómetros más, llega la siguiente parada. Por supuesto, en otro bonito lago rodeado de naturaleza, que me permite admirar estas bellas bestias tecnológicas en un entorno natural que corta la respiración. Menuda combinación. Hora de pasar de generación, así que me subo al RS6 C7 lanzado en 2013, una versión con una estética espectacular, que trajo consigo cierta controversia entre los fieles al modelo, puesto que llegó con menos potencia de serie que la anterior (560 CV vs 580 CV), y con un motor que volvía a ser un V8 biturbo en lugar del idolatrado V10. 

Así que, sin perder el tiempo, me pongo a sus mandos, y nos ponemos en marcha dirección al glaciar de Jasper, para comprobar si el C7 representó un paso atrás; nada más lejos de la realidad.
Es tan salvaje como aparenta su aspecto: es un lobo feroz. Y aunque de entrada se deje domesticar y conducir como cualquier otro A6, cuando le pedimos que entregue lo mejor de sí, es capaz de sacar dotes de auténtico deportivo. Estamos ante el primer RS6 más reactivo y descaradamente excitante, algo que compruebo de inmediato. A cada acelerón emite un sonido atronador, acompañado de un petardeo embriagador al soltar el gas.

No solo eso; con el motor V8 biturbo, mucho más ligero y situado en una posición más retrasada, el C7 resulta increíblemente más ágil y eficaz que su predecesor, especialmente en curva. No olvidemos que declaraba 20 CV menos; sin embargo, y a pesar de ser menos potente, acelera mucho más. Con la puesta a punto del chasis y su mayor ligereza, resulta más rápido en cualquier circunstancia. 

En mi caso estoy de suerte, pues la unidad que estoy conduciendo es Performance, una versión especial con 605 CV, y que ofrece unas prestaciones que sacarían los colores a muchos deportivos actuales a pesar de tener casi 10 años. Mi recorrido hasta el glaciar de Jasper en este “superjuguete” me embriaga. Sinceramente, no me bajaría nunca del C7. Transmite muchísimo al volante, y te pone de buen humor aunque no quieras. Al volante, mi conexión con él es absoluta. Por otro lado, si prestamos atención a los consumos, la reducción respecto a sus predecesores es notable. La caja de cambios automática de 8 relaciones, junto con el sistema de desconexión de cilindros, le convierten en mucho más eficiente. Si es que son todo ventajas, casi que me lo llevaría puesto, aunque no creo que me dejen los señores de Audi...

Y llegó la máquina definitiva: RS6 C8 (2019)

Tras más de 300 kilómetros recorridos, toca pasar al último de la saga: el RS6 actual, el C8, que llegó al mercado en 2019. Si el C7 ofrece un aspecto imponente, lo del C8 es de traca. Su diseño es tan agresivo, tan imponente, que a su lado el C7 parece un gatito. Con sus llantas de 22 pulgadas, sus entradas de aire sobredimensionadas, su carrocería ensanchada y spoilers varios, el C8 entierra para siempre el concepto de lobo con piel de cordero. Más bien parece un lobo hasta arriba de esteroides. Hasta para el ojo profano salta a la vista que esto no es un simple A6 S Line.

No quiero perder el tiempo, así que me pongo al volante para realizar el recorrido final hasta Banff Springs. Bajo el capó dispongo un V8 biturbo, esta vez con tecnología de hibridación ligera de 48V para mejorar la eficiencia. Nuevamente quedo sorprendido por percibir otro salto adelante. A pesar de ser más pesado que el modelo anterior, sus 600 CV y 800 Nm de par le convierten en el RS6 más eficaz de la historia. Tanto es así que, además de ser más rápido en recta, consiguiendo un 0 a 100 km/h de 3,6 segundos –3 décimas más rápido–, también es mucho más ágil que nunca en curva. El eje trasero direccional es un avance sin igual, y la puesta a punto del chasis, con los distintos modos de conducción y el DRC (Dynamic Ride Control) más avanzado, combinado con la suspensión neumática, hacen del actual RS6 el más letal de todos. Es rápido, excitante, moderno y muy tecnológico. Conducirlo es adictivo, puesto que te lo pone todo fácil. Y sin comprometer para nada el confort y la versatilidad, ni ninguna otra de sus virtudes características. En definitiva, el C8 es el RS6 más eficiente y rápido de todos. Es, sin duda, el mejor de la saga, un superdeportivo hecho coche familiar –o viceversa, según se mire. 

Con el C8 llego a mi destino final, el mítico hotel de Banff Springs, en el corazón de las Rocosas, donde digeriré lo vivido. Durante 500 kilómetros he podido conducir toda la estirpe de RS6 en lo que ha sido una experiencia memorable. He comprobado la brutal evolución del modelo en estos 20 años, y he comprendido lo que de verdad significa el eslogan “A la vanguardia de la técnica”. Y es que, desde el primer y soberbio RS6, cada nueva generación ha ido mejorando por mucho a la anterior. Solo nos queda desear que las próximas generaciones de este icónico modelo sigan escribiendo una historia tan brillante como la de los primeros 20 años. De buen seguro así será, y allí estaremos para contároslo.

Mi favorito

El RS6 siempre me ha encantado. De hecho, hace unos años hasta estuve a punto de comprar un C5 de los primeros. Sin embargo, tras probarlos todos, ha sido el C7 el que me ha robado el corazón. Tiene una estética más discreta que el modelo actual, pero aun así es imponente. Y es el más salvaje, o el menos domesticado, de todos, con su escandaloso escape, sus petardeos, y sus reacciones más nerviosas cuando se le exprime. No es ni mucho menos tan rápido, ni tecnológico, ni eficaz ni fácil de conducir como el actual, pero precisamente es ese punto más puro, menos perfecto, lo que me enamora locamente. Sí, ese es el que me llevaría a casa, soy un romántico.

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