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Prueba del Maserati Grecale GT

Un SUV con carácter y deportividad para todo

Por fin lo tenemos aquí. La llegada del Maserati Grecale ha estado rodeada de dificultades y retrasos; la pandemia y la crisis de suministros aplazaron una y otra vez el momento de que viese la luz, pero ahora sí, lo tenemos aquí. Un SUV deportivo de tamaño contenido -4,84m- llamado a conquistar un nuevo perfil de clientes para la marca italiana a base de buenos argumentos. Como se dice en estos casos, la espera habrá valido la pena. El hermano menor de la familia llega con un estilo más moderno que nunca, y un lenguaje de diseño que sin recurrir a estridencias evoca al modelo más deportivo de la gama del tridente: el MC20.

Un poco de picante nunca va mal

El mercado actual de los SUV no destaca por ser demasiado excitante en general, sobre todo en cuanto a sensaciones de conducción se refiere. Todos van bien y están bien equipados, pero pocos tienen carácter deportivo o son prestacionales. Aunque los hay, -algunos de ellos ilustres- como el Porsche Macan, el Audi RSQ5 o el Cupra Ateca. Ahora, el Grecale entra por la parte alta en este estrecho círculo de SUVs emocionantes posicionándose como una opción con grandes argumentos para conquistar a los potenciales clientes. Podríamos hablar de cifras u opciones de equipamiento, pero creo que nada mejor como coger las llaves e irnos de ruta entre semana para conocernos a fondo.

Vámonos

Como siempre, nada mejor como un día entre semana para ir a buscar carreteritas perdidas para saber que no encontrarás nada de tráfico más allá de un tractor o un ciclista solitario y poder probar cómodamente un vehículo como el Grecale. La versión que hoy nos ocupa es la GT, con un motor de 4 cilindros 2.0 T que ofrece la nada despreciable potencia de 300CV.

El arranque en frío es algo sonoro, como se supone que tiene que ser en los auténticos deportivos. Al cabo de unos segundos, el ruido de escape disminuye, hasta convertirse en casi inaudible. A priori se podría esperar algo más estridente, no obstante, tratándose del motor pequeño de 2 litros, no hay queja alguna posible. Además, si no resulta suficiente la solución viene por arriba: en la gama Grecale hay la opción perfecta para aquellos que buscan emociones fuertes de verdad: se trata de la versión Trofeo, de 530CV extraídos de un motor de 3 litros V6. Aunque esta vez la dejaremos para otro día.

Así que seguimos con nuestro GT, el cual se desenvuelve bastante bien por el tráfico de Barcelona mientras intento escaparme de sus trampas lo más rápido posible. En estas circunstancias el Grecale se muestra ágil, y agradable, a la vez que pasa bastante desapercibido entre el tráfico. La verdad que no parece llamar la atención más de la cuenta en circulación, algo que suelo sopesar en función de las maniobras hostiles que recibo del resto de conductores. Con los años me he convencido bastante de la teoría de que cuanto más llamativo, exclusivo y vistoso es el vehículo que conduces entre el tráfico crispado de la ciudad en hora punta, mayor es el número de maniobras hostiles que recibes. No me baso en ningún estudio, sólo en la experiencia práctica de años de observarla. En ese aspecto, el Grecale, quizás por su aspecto es bastante discreto, definitivamente no actúa como imán para ese tipo de acciones, lo cual es una ventaja claro está. Y es que el nuevo modelo de Maserati tiene un diseño más discreto de lo habitual, lejos de la espectacular deportividad del resto de modelos de la casa, incluyendo el Levante.

Hechas estas observaciones ponemos rumbo a tierras tarraconenses para poner a prueba este atractivo SUV en la intimidad de carreteras secundarias perdidas. El camino hasta allí me lleva por autopista, comprobando el buen confort de marcha. El motor resulta razonablemente silencioso aun percibiendo la contundencia de la respuesta cuando sea requerida, y los consumos de lo más contenidos -no me cuesta bajar de los 10 litros-. Ventajas de llevar el motor 2.0 turbo con micro-hibridación. De las 3 opciones de conducción que ofrece el Grecale, Sport, GT o Confort, la ideal para viajar es obviamente la última. 

La suspensión en configuración menos dura y la entrega de la potencia convierten este SUV en un confortable vehículo para viajar. Una pausa para apreciar los detalles del Grecale GT, empezando por el interior.

Me he plantado en el Priorat, una fantástica tierra de vinos situada en Tarragona, un escenario lleno de encanto y tranquilidad, cuyas carreteras reviradas son un regalo para los amantes de la conducción. Voy a probar el modo Sport, por supuesto, pero antes qué mejor lugar para parar y apreciar en soledad los secretos del Grecale.

Para ello salgo del vehículo, utilizando el peculiar botón táctil situado en la puerta y que la abre mediante un mecanismo automático: una novedad que sin embargo no acabo de comprender, pues debajo del botón táctil encontramos un sistema de maneta tradicional para la apertura manual que sirve en caso de que el coche se quede sin batería o el botón dejase de funcionar. Muy moderno, pero ¿del todo necesario? En cualquier caso, tal filigrana se entiende mirando al interior del vehículo. Y es que, por primera vez en un modelo de la marca del tridente, prácticamente todos los botones analógicos desaparecen del interior, que ahora es casi íntegramente digital y operado desde pantallas en pro de la modernidad. Por no disponer, no dispone ni de selector de marchas. Ahora, por el contrario, disponemos de 4 botones situados en la consola central con la P, la R, la N y la D/M.

Se trata de tendencias del mercado, pensando en lo que demanda el cliente, aunque yo personalmente soy un poco clásico y echo de menos los detalles analógicos. Como mítico reloj situado en el centro de la consola: por primera vez, éste también es digital, aunque conserva el marco redondo en un guiño al diseño original. Por lo demás, el resto de controles los encontramos entre las pantallas de la consola, y el volante, que también incluye el botón de arranque y el selector de modos de conducción. Asimismo, la información que nos ofrece el vehículo a través del cockpit digital es inacabable. Mucha más de la que jamás nos había ofrecido un Maserati. Por ello hay que adaptarse al funcionamiento de los menús, pero con un poco de práctica le podemos sacar un buen partido. Por supuesto, el Grecale está a la última a nivel de conectividad, y también dispone de cargador inalámbrico. Respecto al espacio interior, resulta suficiente para 4 personas, mientras que el tamaño del maletero es suficientemente grande para cargar tranquilamente el equipaje de las mismas, siempre y cuando no exageren con el tamaño de las maletas.

De dentro a fuera

En efecto, podemos afirmar sin ninguna duda que el interior del Grecale es el más moderno y actual de la gama, así como el más discreto. Y el exterior sigue en la misma línea. Deportividad, elegancia y discreción que ofrecen a este SUV un look atractivo y sin estridencias al que no le faltan detalles exclusivos. Desde las llantas de 21 pulgadas con tridentes integrados en el diseño, las pinzas de freno en color amarillo, o las 4 salidas de escape que son toda una declaración de intenciones. En el frontal, por supuesto, reina la inconfundible parrilla Maserati de grandes dimensiones, aunque el diseño de las ópticas le dan un aspecto quizás demasiado inocente. Así como la mirada de un Ghibli, un Gran Turismo o un Levante denotan agresividad, la mirada del Grecale prácticamente carece de ella; es más amable, más enfocada a agradar a todos los públicos. Decididamente, cada vez tengo más claro que el Grecale es un nuevo concepto de Maserati creado para seducir a un target mucho más amplio que el tradicional en la marca del tridente, aunque esto haya supuesto quizás, perder algo de esencia.

Hora de poner a prueba sus cualidades

Después de analizar estética y estáticamente a este SUV, llega hora de lo mejor. Ponerlo a prueba dinámicamente. Así que arrancamos, lo pongo en modo Sport, y ¡GAS! Los 300CV del motor turbo se hacen notar ipso facto, para arrancar con contundencia. Tengo una carretera de curvas por delante, bastante revirada. La aceleración es notable, y en cuanto entro en las primeras curvas, compruebo que la frenada también. La suspensión se percibe claramente más dura gracias al modo Sport, e inmediatamente lo noto en pro de la estabilidad que brilla por sí sola. Aunque el chasis absorbe notablemente las irregularidades del terreno, el paso por curva es buenísimo, comprendiendo que estoy a los mandos de un SUV. Las inercias apenas se notan, y la agilidad en este tipo de trazado sinuoso es pasmosa, superior a la de su hermano mayor el Levante. No cabe duda de que su menor batalla y menor peso combinados con su tracción 4x4 son una ventaja en este aspecto.

La verdad es que la conducción deportiva a sus mandos es satisfactoria. Tan sólo echo de menos un mayor sonido de escape, algo muy complicado hoy en día. Para escuchar algún tipo de petardeo o sonido excitante hay que forzarlo, insistir e insistir. Aunque al final, una vez el escape coge temperatura, la recompensa llega. Efectivamente el Grecale GT va muy bien como se le exige, demostrando que tiene cualidades de auténtico Maserati.

El Maserati de los nuevos tiempos

Tras una jornada recorriendo tierras de Tarragona y no sin parar a comer, llega la hora de volver a Barcelona. Al final acabo recorriendo unos 300 kms, entre ciudad-autopista y carreteras de curvas, suficiente para tener una idea clara de qué ofrece el Grecale GT, la nueva apuesta de la marca del tridente: y mi conclusión es clara. Estamos ante un Maserati de los nuevos tiempos. Un Maserati de carácter distinto al resto, llamado a conquistar un nuevo público, amante de la modernidad, la deportividad y la exclusividad pero sin estridencias. El Grecale GT es un Maserati que abraza un nuevo estilo efectivamente, más discreto, más digital, menos agresivo que sus hermanos de gama, aunque mantiene su exclusividad y carácter deportivos. Dicho de otra forma, se trata del hermano amable de la familia que saca buenas notas en general y le cae bastante bien a todo el mundo, a la vez es capaz de pasar desapercibido y dejar menos huella que el resto. Se trata, por primera vez, de un Maserati para todo -aunque no para todos-, pues su precio lo posiciona lejos del alcance de las masas. El Grecale GT es un acierto comercial de la marca italiana que de bien seguro contribuirá a conseguir un volumen de ventas como nunca. Aunque si me preguntáis a mí, ponedme un Trofeo por favor.

 

Prueba realizada gracias a Cars Gallery, Maserati Barcelona.

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