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Probamos el Lamborghini Huracán Tecnica: a disposición de los deseos del conductor

Monta un fantástico V10, con sutiles ayudas tecnológicas, y puede ser dócil o salvaje, según los deseos de su conductor.

No estamos ante el lanzamiento de una nueva generación, o de un restyling de uno de los apasionantes deportivos de la firma de Sant’Agata, sino ante una variante de un modelo que lleva en el mercado desde 2014, cuando fue lanzado el Huracán. La versión EVO llegó en 2019, y a principios de 2021, el STO; este Tecnica –sin tilde– es quizá el más apetecible de la saga, ya que aúna la tracción trasera del EVO con el espíritu de carreras del STO, situándose en el punto medio de la gama. El resultado conseguido por los ingenieros de Lamborghini es aburmadoramente excitante.

Es tracción trasera, y bajo la tapa del motor encontramos un maravilloso V10 5,2 litros de aspiración natural, el mismo que en el STO, que en este caso desarrolla 640 CV, 30 más que el EVO RWD, y 565 Nm de par a 6.500 rpm. La potencia se transmite al eje posterior mediante una caja de cambios secuencial de siete velocidades. El peso en vacío es de 1.379 kg, lo que supone una espectacular relación peso-potencia de 2,15 kg/CV.

Con estas características, según Lamborghini, la velocidad máxima de este Huracán es de 325 km/h, y es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3,2 segundos, es decir, una décima más rápido que el EVO RWD. Pero los fríos datos no son lo más importante en este modelo, sino las sensaciones que transmite. El sistema electrónico de control de los parámetros del coche LDVI (Lamborghini Dinamica Veicolo Integrata) ha sido recalibrado, así como el control de tracción P-TCS (Performance Traction Control System), y junto con los modos de conducción específicos, los reglajes de la suspensión, el eje trasero direccional y las mejoras en la refrigeración de los frenos, permiten al conductor disfrutar al máximo del Huracán en cualquier circunstancia.

Según Stephan Winkelmann, CEO de Lamborghini: “El Tecnica condensa la experiencia en diseño e ingeniería de la marca para crear el Huracán perfecto para conductores que buscan diversión al volante, tanto en carretera como en circuito”, y añade: “Este modelo asegura que su piloto siente una conexión total con el vehículo y el asfalto, teniendo en todo momento el potencial del coche al alcance de sus dedos, y ofreciendo facilidad de uso en cualquier entorno y modo de conducción”.

Detalles de diseño

La aerodinámica y la reducción del peso son rasgos fundamentales en cualquier Lambo, y este modelo no es una excepción; el diseño ha sido actualizado, con idea de impregnar en el coche esa doble personalidad, que le permite ser igualmente efectivo circuito o en carretera. Diversos detalles diferencian al Tecnica de otros Huracán: el poderoso frontal, con musculosos ‘hombros’, abraza un ligero capó de fibra de carbono; un nuevo paragolpes, cuyo diseño se ha denominado ‘Ypsilon negro del Terzo Millennio’, incorpora por primera vez una cortina de aire.

El difusor frontal es nuevo, e incorpora lamas más bajas, que dirigen aire directamente a las ruedas delanteras, y contribuye a mejorar la carga aerodinámica y la refrigeración. La franja negra en la parte inferior de la luna delantera favorece la sensación de ligereza.

En la vista lateral se aprecian asimismo diferencias con respectos a sus hermanos: aunque tiene la misma anchura y altura que el Evo, es 6,1 cm más largo, y parece más bajo y ancho. El negro del ‘Ypsilon’ delantero continúa por los flancos del coche hacia las tomas de aire laterales; como opción, se puede pedir el techo en negro –de serie viene en el color de la carrocería.

La parte trasera también ha sido modificada, incluyendo una nueva luneta vertical, que mejora la visibilidad. La tapa del motor ha sido rediseñada, y está fabricada en fibra de carbono; el paragolpes trasero es de nueva factura, e incorpora tomas de aire optimizadas. Al igual que el techo, como opción, el difusor trasero puede ser negro, a juego con los escapes hexagonales. El alerón –fijo– completa la llamativa estética del Tecnica, y contribuye a la mejora del 35% en carga aerodinámica trasera respecto al EVO RWD. Por último, el diseño –también hexagonal– de las nuevas llantas Damiso de 20” está inspirado en las del Lamborghini Vision GT, y montan pegajosos Bridgestone Potenza Sport.

Pensado para el piloto

El interior ha sido ligeramente modificado, pensando siempre en el conductor –o mejor dicho, en el piloto–; el ambiente que se respira, la disposición de los mandos... Todo nos da la sensación de que somos parte del coche y, a la vez, notamos como el Tecnica está ávido por hacernos partícipes de todo lo que sucede mientras volamos a ras del suelo, ya sea en carretera o en circuito. Los asientos nos envuelven con cariño, sujetando a la perfección la cadera; el precioso volante sobresale del salpicadero con actitud provocadora, incitándonos a disfrutar de su excelente tacto mientras nos esforzamos por trazar cada viraje un poco mejor que el anterior.

En lo que a la tecnología digital se refiere, este Tecnica estrena una nueva HMI –Human Machine Interface, o interfaz humano-máquina–; inspirada en la del STO, y conectada a la App Unica, ofrece datos de telemetría y un “diario de a bordo” con destinos visitados y tiempos de vuelta. La instrumentación reduce la paleta de colores y enfatiza la facilidad de lectura, con un diseño en forma de arco. La pantalla en la consola central pone a disposición de los ocupantes los elementos pensados para la diversión al volante, incluido los parámetros y lecturas en tiempo real del sistema LDVI antes mencionado.

Control absoluto

En el volante encontramos una palanca –en rojo, por supuesto– para seleccionar entre los tres modos de conducción: Strada, Sport y Corsa. Salimos en Strada, y nos asombra lo dócil y suave que es el Tecnica. También es sorprendentemente silencioso, y en modo automático cambia de marcha de forma casi imperceptible. En las primeras rotondas notamos cómo la dirección a las cuatro ruedas y la rápida dirección electromecánica hacen que el coche ofrezca una conducción fácil e intuitiva. Tras un tramo de autovía, donde se mueve con una suavidad pasmosa, llegamos a un trazado de montaña, pasamos al modo Sport y... despierta la furia (con permiso del genial Guy Ritchie); el sonido –o quizá deberíamos decir la melodía celestial– es espectacular.

Seleccionando entres los tres modos de conducción disponibles, podemos hacer que este Lambo pase de ser discreto y educado a salvaje e irreverente.

Estamos seguros de que esta enésima iteración del Audi-Lamborghini V10 es un prodigio desde el punto de vista técnico, pero se siente como un maravilloso propulsor de la vieja escuela: un brutal y aullante portento de aspiración natural. Conduciendo por una revirada carretera, con la caja de cambios en posición manual, y manteniendo el motor por encima de 4.500 rpm, la respuesta del acelerador es instantánea, liberando un salvaje y arrebatador sonido que inunda el habitáculo. Pero no es intimidador, todo lo contrario: la electrónica cumple su función, controlando de forma sutil las reacciones del chasis, sin demasiada intromisión; y el tacto de los pedales y la dirección, que transmite mucho, es soberbio. El comportamiento de este Lambo es, en todo momento, natural y predecible. Este Tecnica permite ir muy, muy rápido. Con el control de tracción desconectado, a medida que nos acercamos al límite a la salida de los virajes, saca lo mejor de nosotros, suavizando la transición de agarre a derrapaje. Los potentes frenos y el fenomenal mordiente del tren delantero inspiran una confianza absoluta. Y con el fabuloso propulsor liberando sin piedad una avalancha de potencia que parece no tener fin. Estamos, sin ningún género de dudas, ante un coche extraordinario; y probablemente, el sonido de este V10 nunca será mejorado.

El empuje del sensacional V10 Audi-Lamborghini es, sencillamente, sobrecogedor: parece no tener fn, mientras no deja de emitir una maravillosa sinfonía; cuidado, porque es adictivo.

Test rápido

1 minuto

Al subirnos nos sentimos como el sherif del pueblo: a ver quién se atreve con nosotros.

 

10 minutos

En autovía es cómodo como un Audi S6.

 

22 minutos

Llegamos a una carretera de montaña, primera aceleración sin piedad: qué sonido, ¡aleluya!

 

45 minutos

Ya nos atrevemos a desconectar el control de tracción, y descubrimos que este es un coche excepcional y benevolente.

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