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Morgan Super 3: mucho mejor y todavía más diversión

Su nuevo motor y su carrocería le dan una identidad completamente diferente. Un juguete para mayores que ya hemos puesto en nuestra carta a los Reyes Magos.

El Morgan de tres ruedas anterior, el Three Wheeler de 2011, era una máquina creada exclusivamente para el conductor, y eso lo convirtió en un verdadero soplo de aire fresco. Lamentablemente, la incapacidad de que sus emisiones contaminantes cumpliesen con la normativa vigente acabó el año pasado con este peculiar automóvil con motor de moto. Como muchos de nuestros lectores sabrán, este modelo fue un guiño al primer vehículo de la marca inglesa, fundada en 1909, que se mantuvo en producción hasta los años cincuenta del siglo pasado. Pero ya está bien de hablar del pasado. Hay que mirar al futuro con optimismo, sobre todo si comprobamos, como es el caso, que este nuevo Morgan, el Super 3, es mucho mejor que su predecesor.

A simple vista no parece tan diferente, pero el estilo exterior es ahora mucho más sofisticado, al igual que lo que lleva debajo. El viejo chasis de acero y la carrocería metálica han sido sustituidos por un monocasco de aluminio con paneles superformados. La antigua suspensión de pilares deslizantes deja paso a dobles brazos oscilantes, y se han ensanchado los neumáticos en la parte delantera, –ahora con medida 130/90 R20–. Las clásicas llantas de finos radios que montaba el 3 Wheeler han sido sustituidas por unas nuevas, con forma de disco.

No vamos a intentar alcanzar su velocidad máxima de 160 km/h, porque a 120 km/h las cosas son más que emocionantes

Cuando Morgan reveló que estaba reemplazando el propulsor de motocicleta por un motor de automóvil Ford hecho para el mercado indio, no nos pareció muy apetecible. No nos malinterpreten, pero de primeras, sería como hacer un Ferrari eléctrico, ¿verdad? Afortunadamente, la realidad es que ha sido un cambio magistral. No hay turbos para amortiguar la respuesta del acelerador o el ruido de la inyección del 1.5, con 118 CV y 110 Nm de par –frente los 90 CV y poco más de 100 Nm del V-twin–.  El conjunto lo hace bastante potente, ya que su peso en vacío es de apenas 635 kg. Morgan dice que acelera de 0 a 100 km/h en unos 7 segundos, aunque al volante parece mucho más rápido. Tampoco vamos a intentar alcanzar su velocidad máxima de 160 km/h, porque a 120 km/h las cosas son más que emocionantes.

El habitáculo es más largo y ancho para que sea más cómodo, y la calidad está en otro nivel. No hay techo practicable, solo un toldo para colocarlo cuando está estacionado, y evitar así que el Super 3 se convierta en un pequeño estanque de aluminio. No obstante, la tapicería –se puede elegir entre cuero tratado o telas técnicas inteligentes–, los interruptores de palanca y los fabulosos instrumentos digitales al estilo de la Guerra Fría, están sellados contra la intemperie. Y, a pesar de la limitada protección, Morgan descubrió que los propietarios del anterior modelo lo conducían mucho más lejos de lo que cualquiera en la fábrica podría haber imaginado, por lo que el nuevo tiene un área para equipaje debajo de la tapa trasera, y accesorios en el costado para llevar una especie de alforjas sujetas con cuerdas elásticos.

Perder el motor de moto podría haber sido un desastre, estropear de golpe lo mejor del Super 3. Pero el nuevo coche es tan superior en todos los aspectos que apenas importa. En definitiva, puede que le falte una rueda, pero es mucho más divertido que otros deportivos con cuatro. Y si no somos muy exigentes con el acelerador, tendremos unos consumos de poco menos de 6 litros... ¿Quién da más? En España, el distribuidor oficial de Morgan es Tayre, y su página web anuncia un precio de salida de 66.228 euros. 

1 minuto

La calidad ha mejorado enormemente con respecto al modelo de 2011.

5 minutos
El miedo al motor Ford se nos pasa al instante. Su liviano peso le hace muy divertido desde el primer momento.

15 minutos
La velocidad se siente de una forma completamente diferente. A 100 km/h nos sentimos como si fuéramos a 200 en un coche convencional.

30 minutos
Estamos atrapados detrás de un camión en una carretera de doble sentido, pero aún seguimos sonriendo. Solo la lluvia podría empañar esta jornada.

60 minutos
Una hora se nos queda corta para lo bien que nos lo estamos pasando. En una palabra: diversión.

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