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Audi Winter Experience. Mi parque de atracciones favorito

Papá Noël vive en el Círculo Polar Ártico porque allí puede derrapar con el trineo. Lo tengo claro. Llegas al aeropuerto de Arvidsjaur y lo único que ves son anuncios de cursos de conducción en nieve de todas las marcas habidas y por haber. Entonces ya piensas… “Esto va a ser divertido”. Para hacer este tipo de actividades hay que ir dispuesto a dormir poco. Durante los meses de invierno, la luz al norte de Suecia es muy escasa y hay que aprovecharla. Lógicamente esto no es ningún problema, es más, el día se te hace hasta corto.  

Tipo de actividades  

Llegamos al lago helado y todo está como la última vez que lo vi. Esto fue allá por enero de 2020, mi último viaje antes del maldito confinamiento. En aquel momento fuimos a probar la gama RS de Audi y ahora, dos años después, casi no me creo lo que va a pasar aquí. ¿Se puede divertir uno en un coche eléctrico tanto como en un RS?. Aunque ya lo he dicho varias veces, lo repito. La respuesta es si. Para los escépticos de la deportividad eléctrica, como lo era yo, tengo que volver a incidir en que Audi me ha hecho recoger el cable y comerme mis dudas infundadas.  

En la base de pruebas de Audi en condiciones extremas encontramos cinco actividades diferentes. Un circuito con 5 kilómetros de trazado, una pista de slalom y aceleración de 0 a 100 km/h, dos óvalos de distintos tamaños: uno de 100 metros de diámetro y otro de 200, y un circuito de todoterreno con más de un metro de nieve entre pinos. Lo que yo he definido como mi parque de atracciones favorito. Y para todo esto tenemos a nuestra disposición Audi e-Tron GT RS y Audi e-Tron S y Audi e-Tron S nueva generación. Este último no es la unidad definitiva, pero de eso os hablo un poco más adelante.  

El RS e-Tron GT, fuera de control 

En realidad, la que estaba fuera de control era yo. Aunque este tipo de prácticas ya las había hecho años atrás, es la primera vez que tengo en los pies un eléctrico puro de 600 CV y 800 NM de par. Este coche ya me dejó perpleja con su comportamiento sobre el asfalto en los tramos de San Remo, y sobre la nieve, la historia se repite. Solo hay que acostumbrarse a esos caballos desbocados, que son, a mi parecer, más difíciles de controlar que con el gas, y es mucho más fácil hacer la peonza que con un RS de combustión. Pero una vez que le coges el truco, es para estar horas y horas. Llevamos clavos de 2,7 mm. Primero probamos con los controles activados y en modo confort y es complicado tirararlo. El RS e-Tron GT va sobre railes helados. Y de esta forma es mucho mejor ver las diferencias. Porque después de dos vueltas al circuito así, vamos a probar lo que pasa desconectando el control de estabilidad y poniendo el modo “Dynamic”. 

Diré en mi favor que no tuvo que venir a rescatarme ni una sola vez en todo el viaje el conductor del Volkswagen Amarok, que estaba esperando eslinga en mano por lo que pudiese pasar. Pero retorcerme sobre mi misma, reconozco que unas cuantas veces. En el círculo de drift, misma táctica. “Puedes dar 4 o 5 vueltas y sales para que entre tu compañero”. Por supuesto, nadie dio menos de 6 vueltas. Somos muy educados entre nosotros, pero cuando se trata de derrapar con 600 CV a tus pies en un lago helado, nos hacemos un poco más los remolones.   

Gélido todoterreno  

Tampoco es la primera vez que hacemos cursos offroad en condiciones extremas. Pero si es la primera vez en este entorno tan espectacular. No tengo pruebas gráficas propias, porque estaba disfrutando tanto que hasta se me olvidó sacar el teléfono. Nos adentramos en la zona emboscada del lago con el e-Tron S en modo “Snow” y no hubo ni un rincón por el que este SUV eléctrico no pasara. Colinas, roderas, muchas zonas estrechas, baches de todos los tamaños, subidas y bajadas. Y todo sintiendo que no hay nada fuera de control. El e-Tron S se comporta como un auténtico 4x4 y lo mejor de todo es que te deja con las mismas sensaciones que al volante de uno. Quizás esta será la parte más romántica de la historia, porque nadie se esperaba hace 5 años, como con el RS e-Tron GT, que pudieses sentir el placer de conducir de la misma forma que tenías hasta ahora con todas estas novedades. 

Termina nuestro día y ¡sorpresa!. Estamos en el norte de Suecia, al lado de Laponia, y qué mejor que completar esta jornada que comando una caña en un iglú. Un sitio que se reconstruye todos los inviernos y del que los turistas están totalmente enamorados. Tomar algo si.. Pero dormir ahí, no lo termino de ver. 

La joya de la corona 

Empieza un nuevo día y todavía resulta que nos falta lo mejor, aunque no nos lo esperamos. Volvemos de nuevo a las pistas y allí nos está esperando de nuevo el e-Tron S, color naranja, precioso para las fotos, y resulta que a su lado vemos uno muy parecido, también con las siglas e-Tron S, pero con zonas bajo camuflaje. Es el que viene en camino.  

La primera práctica será subir con in ingeniero en esta nueva versión de e-Tron. Nos explica que se encuentran en plena fase de desarrollo y que están muy interesados en saber nuestra opinión en este punto del camino. No sabemos nada técnicamente de este coche, pero después de conducirlo, podemos intuir cosas. Lo primero es que sin duda alguna, tiene más potencia que el e-Tron S que ya conocemos, por lo que podemos deducir que tendrá algo más de potencia. Pero lo realmente impactante viene ahora.  

Empezamos las pruebas como con el RS e-Tron GT. Primero en modo “Confort” y con todos los controles activados. La pista está completamente helada y el coche no se sale de su sitio en ningún caso. Nos impresiona, pero lo esperábamos. Pero entonces desconectamos los controles. Y de pronto nos encontramos con un SUV muy fácil de llevar a pesar de no tener puesto el control de tracción, que se mueve para facilitar el deslizamiento, pero que no te deja solo en la inseguridad de pensar que te puedes salir de la trazada. Realmente asombroso. Nuestro ingeniero a la derecha, me pregunta qué he sentido, le cuento esto mismo, toma nota y no soy capaz de sacarle mucha más información.  

Y con todo esto aprendido, después de dos días, iniciamos la vuelta a Madrid, que tampoco es un viaje fácil. Es un sitio mágico, del que sales sonriendo de manera inconsciente. En dos días hemos vuelto a aprender lo importante que es para las marcas este trabajo, porque igual que a mi, tienen que convencer a sus clientes de que pesar más de dos toneladas y no tener 10 cilindros bajo el capó, no está reñido con la deportividad y la diversión. No vamos a negar una cosa, echamos de menos el sonido, eso es insustituible para los que tenemos gasolina en las venas, pero si este es el presente que tenemos y el futuro que nos espera, parad ese tren, que me quiero subir. 

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