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Prueba Jaguar XJ220: veinticinco años después sigue siendo el Jaguar más rápido

El XJ220 fue un supercoche fascinante, con un motor V6 biturbo de 3.5 litros y 550 CV. Solo se fabricaron 281 unidades del que sigue siendo el Jaguar más rápido.

¿Buscas algo más radical que un Porsche 959 de 1985, más escaso que un Ferrari F40 de 1987 y más rápido que un Bugatti EB 110 de 1991?. La respuesta podría ser el Jaguar XJ 220 fabricado entre 1992 y 1994, que además es el más “asequible” de todos los que acabamos de mencionar. Cuando era nuevo había que pagar 403.000 libras (482.000 euros al cambio actual) por uno de ellos, y hoy más o menos conservan su valor. Recordamos que en 2009, en plena crisis, se podían encontrar desde 150.000 euros, pero ahora ya están por encima de los 400.000.

Siempre es difícil resistirse a una refinada combinación de curvas, estilo y poder. Para muchos el XJ220 está entre los coches más bellos de la historia, y es uno de los últimos superdeportivos con unas proporciones clásicas. Para diseñarlo, Keith Helfet se inspiró en el XJ 13 con motor central de 1966, que nunca llegó a competir. Son casi cinco metros (4,93 de largo) de escultura rodante, sólo 1,15 metros de alto (un Ford GT de 2003 mide 1,13 m) y 2 metros de ancho. En el exterior hay cosas curiosas, como los faros traseros tomados del Rover 200 de la época, camuflados tras una rejilla estilo Testarossa. Además los retrovisores son del Citroën CX. ¿Quién diría que en cualquier desguace se pueden encontrar piezas para este coche?

Hay que pensar que algo equivalente al XJ220 hoy en día sería un LaFerrari o un Porsche 918 Spyder. Dice la leyenda que el proyecto XJ220 nació gracias al entusiasmo de un grupo de ingenieros de la marca, que en sus ratos libres se dedicaron a desarrollar un deportivo que rivalizara con lo mejor de la competencia. Inicialmente trabajaron en un automóvil con un V12 derivado de la competición, con cuatro ruedas directrices y suspensión activa.

El prototipo del XJ220 con mecánica de doce cilindros se presentó en el Salón de Birmingham de 1988. Un año después Ford compró Jaguar, y en el modelo de producción se anularon la tracción integral, el V12 y las ruedas direccionales, lo que echó atrás a muchos potenciales clientes. Las primeras unidades del XJ220 se entregaron en 1991. El bastidor estaba construído de paneles de aluminio tipo “nido de abeja” (una solución aeronáutica que ya estrenó el Ford GT40 mk IV de 1967), y la carrocería, de aluminio y materiales compuestos.

Supercoches de su época como el Bugatti EB 110 o el McLaren F1 ya emplearon carísimos bastidores de fibra de carbono. En 1988 Jaguar triunfaba en los circuitos con los XJR9 de Tom Walkinshaw (TWR), y basta con mirar el XJ220 para intuir que nació como un coche de Grupo C destinado a la carretera. Características como las suspensiones de dobles trapecios delante y detrás refuerzan esta sospecha. De hecho el XJ220 también brilló en competición, y en 1993 un XJ220-C pilotado por David Brabham, David Couthard y John Nielsen ganó en la categoría GT en las 24 Horas de Le Mans… aunque luego fueron descalificados por un sistema de escape ilegal.

Bajo la elegante luna trasera se puede ver el propulsor 3.5 V6 biturbo, derivado del empleado en el Austin Metro 6R4 de Grupo B. En su momento a muchos potenciales clientes un V6 biturbo les pareció poco, y anularon su pedido. Quince años después, ahora que se reducen cilindradas y se emplean turbos, parece una solución óptima.

A la hora de acomodarnos en el habitáculo el ángulo de apertura de la puerta del Jaguar es más bien pequeño y el techo está muy bajo, de modo que los conductores altos deben entrar sentándose, y metiendo después las piernas.

Además el techo transparente ahumado queda muy cerca de la cabeza. Podemos decir que el interior no está a la altura del exterior, y es que hay elementos, como los mandos de climatización o las salidas de aire, que están tomados de un Ford Escort. No obstante está bien tapizado, lleva aire acondicionado y los asientos son magníficos por diseño y eficacia. Cuando arranca también decepciona por su sonido, que ni impresiona ni es bonito, sino vulgar. No esperábamos que sonara como un V8 atmosférico, pero al menos que fuera distintivo e intimidante.

Aquí se puede apreciar la elaborada aerodinámica del difusor trasero y las salidas de escape integradas.

Al comenzar a rodar queda patente el origen deportivo y la ausencia de ayudas electrónicas. La dirección no es asistida, de modo que es pesada para maniobrar y va mejorando con la velocidad. El pedal del embrague de competición hay que pisarlo con fuerza y el preciso cambio de cinco marchas tampoco es suave. El habitáculo es estrecho y ruidoso, evidentemente no es un coche para conducir todos los días.

¿Qué tal en un color genuinamente inglés?

Estos inconvenientes se olvidan cuando llega la hora de rodar en zonas rápidas y con asfalto en buen estado. Los turbos Garrett T3 tardan en entrar, pero cuando lo hacen te pegan al asiento con mucha fuerza. Es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en solo 3,8 segundos, y como sorprendente referencia, un nuevo Audi R8 V10 de 540 CV lo hace en 3,5 segundos. El XJ220 entrega el par máximo de 644 Nm a 4.500 rpm. y se agarra al asfalto gracias a una aerodinámica propia de un coche de carreras, con efecto suelo incluído. Sólo hay que echarle un vistazo por detrás; los difusores son tan grandes que casi parece un catamarán.

Sobre asfalto seco, los límites de adherencia están muy lejos, y no es de extrañar a la vista de los anchísimos neumáticos posteriores. Tanto es así que hasta la llegada del F1 en 1994, el XJ era el coche más rápido del mundo, con una velocidad punta de 335 Km/h. Curiosamente es relativamente cómodo de suspensión. En zonas lentas el XJ220 no se encuentra tan a gusto aunque lleva diferencial autoblocante, y es muy exigente con su conductor. Subvira en las curvas cerradas y hay que acostumbrarse a la peculiar y brusca entrega de potencia. A la hora de frenar, los frenos AP Racing de cuatro pistones parecen bastante menos eficaces que los de un deportivo moderno, y tampoco incorpora ABS. Es evidente que con un moderno F-Type V8 vas a ir más rápido y seguro y vas a disfrutar mucho más, pero el encanto del XJ220 va más allá.

Dos XJ220 C (Competición), desarrollados para carreras de GT.

Los XJ220 fueron fabricados por JaguarSport (una empresa conjunta entre TWR y Jaguar) en Bloxham, Oxfordshire. Sólo se produjeron 281 coches entre 1992 y 1994, cuando la previsión inicial era de 350. De todos modos eso no es significativo. Nadie quería los cuadros de Van Gogh y ahora uno de sus atormentados lienzos vale más que una colección de Bugatti. El Jaguar más radical llegó al mercado en un momento en que había muchos supercoches que eran superiores, y además le afectó la recesión y el anuncio del lanzamiento del nuevo McLaren F1. En todo caso el XJ220 es un deportivo que rebosa magnetismo y exclusividad. Un producto artesanal que nació gracias a unos ingenieros entusiastas y a la fe de una marca mítica. Si tienes la suerte de poseer uno de estos biplazas, en el próximo Silverstone Classic (28-30 julio) se celebrará una concentración conmemorativa de XJ220´s.

Su sucesor iba a ser el C-X75 de 2013, pero la marca no vió viabilidad económica al proyecto y se quedó en un prototipo. Al menos salió en la película de Bond «Spectre», pintado de naranja.

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