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El amor va sobre ruedas

Se acercan fechas muy señaladas para el amor. El 14 de febrero es un día especial para todas las parejas y por eso queremos celebrarlo, pero no de la forma convencional, sino de la forma más loca por los coches. Vamos a rememorar esos coches míticos que nos dejaron impresionados a la par que disfrutábamos de una película romántica.

Coches icónicos que nos hacen creer en el amor

Para abrir boca hay que comenzar con un clásico, no es una peli de amor al uso, pero Regreso al futuro se ha grabado en nuestros corazones por el amor entre Marty y Lorraine, las locuras del Doc. Brown y posiblemente el coche más icónico del cine el DeLorean que daba la posibilidad de viajar en el tiempo.

Una de las historias más tristes del cine basado en hechos reales es Titanic. Jack y Rose rompieron el estigma de las clases sociales con su amor y no pasa nada por reconocer que todos soltamos una lágrima en el final de la película. Una escena romántica entre estos dos personajes nos dejo en plano un precioso de un Renault 35 CV de 1912.

Si tenemos que hablar de amor Grease siempre será un pilar inolvidable de este tipo de cintas. Ambientada en la década de los años 50, esta cinta nos mostró unos coches de época para dejarnos boquiabiertos. Un Ford deluxe de 1948 es el que manejaba Danny para enamorar a Sandy con su look de chico malo, este coche le quedaba que ni pintado.

Cómo olvidarse de Ryan Gosling cuándo se hablan de largometrajes románticos. La La Land es otro musical basado en al amor. En la primera escena de la película ya se escucha el tema de la película “Another day of Sun” que nos enseña al protagonista Sebastian Wilder, conduciendo un Buick Riviera en un tráfico muy denso antes de conocer a Mia la que sería su amor.

El clásico por antonomasia

Este artículo no tendría sentido si no mencionáramos a Pretty Woman abanderada de las películas de amor. Esta cinta marcó a una generación y les hizo creer que el amor era capaz de romper todas las barreras. El personaje de Richard Gere, Edward Lewis, recoge a Vivian Ward en una limusina Cadillac Fleetwood Brouhgam, Stretched modelo 1984.

Un clásico del amor también es Dirty Dancing y es que tiene todos los ingredientes para serlo, una disciplina artística como el baile, un protagonista galán y un amor prohibido. La Película también deja un hueco para mostrar el coche que conduce Patrick Swayze, y no es otro que un flamante Chevrolet Bel Air de 1957.

Con esto se demuestra que el motor se cuela en todos lados hasta en las películas románticas, siempre nos gusta ver un buen coche.

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