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Bentley Continental GTC Speed a prueba, Excitante hasta lo absurdo

Cuando la excelencia propia de un modelo “standard” de Bentley no es suficiente, siempre hay opciones superiores dentro de la propia marca para satisfacer a los clientes más exigentes. En la cúspide encontramos el Continental GT Speed W12, la versión más deportiva, potente y exclusiva del Continental GT. Y un poquito más arriba aún -si eso es posible-, está el GTC Speed W12: el descapotable de serie más rápido del mundo, y uno de los más excitantes. Hoy, tengo sus llaves. Vámonos a probarlo.

Un poderío más que suficiente

Hablar de cifras puede rozar la vulgaridad en algunos contextos. Y este seguramente sea uno de ellos. El GTC Speed W12 tiene más potencia, más par motor, más velocidad punta y mejor frenada de las necesarias. Con sólo saber que supera en todos estos parámetros y otros más a cualquier Bentley de toda la gama, uno se puede hacer a la idea de lo que hablamos.

No obstante, si a pesar de esta observación alguien aún necesita alguna cifra, aquí la tiene: 12 cilindros, 6.0l, 659CV de potencia, 900Nm de par, neumáticos 275/35 delante y 315/30 detrás, frenos delanteros de 17,3 pulgadas y 10 pinzas, más de 335 Km/h de velocidad punta… ¿Suficiente? Hasta yo pienso que sí.

Más allá de las cifras

Efectivamente, las cifras que arroja el GTC Speed son de tal calibre que pueden dejar a más de uno en shock. Igual que ocurre con el nivel de excelencia que destila por los 4 costados, la perfección de cada detalle, la calidad de sus componentes. El GTC Speed es, se mire por donde se mire, una escultura y a la vez una obra maestra de ingeniería. Un modelo donde no se ha escatimado ningún tipo de esfuerzo ni de coste, por más innecesario que pareciese. Bentley ha hecho lo que mejor sabe para conseguir el que seguramente sea el mejor vehículo de serie de toda su gama.

Buenos días, Bentley Barcelona

Llego al concesionario de Bentley en la ciudad condal por la mañana, una vez más. Allí está esperándome: un soberbio Continental GTC Speed W12, un nombre quizás un poco largo que podríamos sustituir por el más escueto pero no menos adecuado “Su majestad”. Es de color azul, elegante y agresivo. Imponente. Una vez echas las presentaciones de protocolo, me pongo en marcha sin perder más tiempo. Me voy al Priorat, tierra de vinos excelentes, llena carreteras escénicas solitarias y paisajes bañados de tranquilidad para tener una cita a solas, en la intimidad.

Excelente, como cualquier otro Bentley

Hablar de lo cómodo que resulta “su Majestad” en autopista es como decir que la reina de Inglaterra es educada en una recepción. Es una obviedad absurda. Por eso permitidme que no pierda el tiempo en escribir sobre ello. Por supuesto que resulta comodísimo, fantástico, perfecto, etc. en vía rápida. En estas condiciones de conducción, el GTC Speed W12 es como cualquier otro Bentley que haya probado hasta hoy.

Por fin en el Priorat

Apenas 90 minutos después de abandonar Colaucity ya me encuentro en un ambiente muchísimo más acogedor: en el Priorat. Un territorio en tierras de Tarragona poco poblado y fascinante, con suelo poco fértil y difícil de trabajar que sin embargo ve nacer algunos de los mejores vinos del mundo. Sus carreteras sinuosas sin tráfico entre viñedos son un paraíso, sobre todo entre semana. Estamos de suerte, pues es lunes.

¿Un Lord con zapatillas deportivas?

Bentley siempre ha sido para mi considerada como una de las marcas más prestigiosas del mundo con coches muy potentes, y de comportamiento siempre refinado. De altas prestaciones, un comportamiento dinámico sin reproches, pero siempre con una forma de comportarse extremadamente noble. Quizás hasta demasiado para mi gusto. Bentley viene a ser como un Lord con zapatillas deportivas, como nos demostró el Continental V8.

Un rey con lado oscuro

Bien, pues como en toda buena familia, hay un miembro que rompe el molde y va por libre. Un miembro que puede pasar casi desapercibido como uno más, dado que a priori mantiene tanto las formas, como el aspecto y las apariencias. Un miembro que, sin embargo, es el Rey, y además tiene un lado verdaderamente oscuro -y fascinante.

Este es, amigos, el GTC Speed W12. Con su traje inmaculado y sus llantas exclusivas de grandes dimensiones podría denotar un porte algo más atrevido que de costumbre, aunque sin que nada haga verdaderamente presagiar lo que esconde. Ahora estoy a punto de descubrirlo.

El despertar de la bestia

Tengo por delante un recorrido sinuoso con buena visibilidad, 0 tráfico y el tanque lleno de combustible. Nadie me espera, y en la intimidad del entorno, me dispongo a sacar el lado más secreto de “Su majestad”. Así que me detengo, descapoto, pongo el modo de conducción en Sport y desconecto el control de estabilidad. Hacer esto con un vehículo cuyo precio de venta ronda los 400.000€ no es algo que se haga todos los días. Pero me siento seguro y quiero que nos conozcamos de verdad.

Reanudo la marcha con el pie derecho a fondo y salgo propulsado salvajemente. He despertado a la bestia. El W12 empieza a emitir su imponente bramido. Lo hace con un canto poderoso, sin perder nunca su elegancia. El empuje resulta imponente detrás del volante. Pese a lo que uno pudiese imaginar, la sensación al volante es de ligereza. La agilidad es pasmosa, pero eso no es lo mejor. No hace falta esforzarse mucho para que en las salidas de curva, al pisar a fondo, se insinúe el culo hasta tener que corregir la trayectoria de una forma que nunca antes había vivido en un Bentley.

Todo el proceso es noble, previsible, pero excitante. La sensación de cruzar un GTC Speed W12 de 659 CV  en plena curva te hace correr la adrenalina a raudales por las venas. Sí, hablamos de un Bentley, no de un Lamborghini, ni tampoco de un Ferrari. El Lord es capaz de sorprender, entusiasmar al volante, seducirte como nadie. El trabajo que realiza el diferencial autoblocante trasero es clave en este comportamiento deportivo, y provoca grandes sonrisas, incluso risas nerviosas.

Los frenos cerámicos de tamaño gigantesco frenan a la bestia sin mostrar ningún signo de agotamiento en ningún momento, el chasis enamora, igual que el empuje, la precisión de la dirección… Me podría pasar el día conduciendo este coche por esas carreteras: el GTC Speed W12 me acaba de robar el corazón fulminantemente.

Después de este momento de locura, vuelvo al modo de conducción Bentley, y como si nada, Su Majestad recupera toda su elegancia, todo su porte, como el rey que es. Nada hace presagiar su cara oculta y salvaje que acaba de mostrar, y que de nuevo permanece escondida tras su rodar majestuoso y pausado.

Nada como una pausa para relajarse en Mervm Priorati

Tras la excitante experiencia vivida a cielo descubierto, decido relajarme por unos instantes para recuperarme. Qué mejor lugar que la bodega Mervm Priorati, una de las más exclusivas de toda la zona. Igual que Bentley, Mervm desprende un aire de elegancia, perfección y amor por el detalle que enamora. Y de nuevo, la imagen exterior es sólo el principio. El interior de la bodega te impresiona por su orden, por su elegancia, igual que el interior del GTC. Y por fin, su vino tinto. Excepcional, de sabor exquisito en el paladar, con carácter, valorado como uno de los mejores del mundo. Un momento, que esto era la prueba de un vehículo, no una cata de vinos. Con tanto entusiasmo me voy por las ramas. En fin, me voy, pero seguro volveré. Hasta pronto Mervm.

Elegancia suprema

Tras el vino, y obviamente un buen almuerzo, la tarde se convierte en un paseo relajado de vuelta a casa. Me vuelvo a sentar tras la obra de arte que es el salpicadero del GTC, bien acomodado en su asiento y con el masaje y la calefacción de asiento activados.

Con la capota abierta, te sientes como en una alfombra voladora. Puedes sentir la brisa, los olores del bosque, la frescura del ambiente, pero el chasis te absorbe todas y cada una de las irregularidades del terreno. La verdad que no quiero volver a Barcelona, lástima que no me quede remedio.

Mi camino de vuelta pasa por la autopista de nuevo. Allí, con la capota puesta pruebo el confort de marcha a alta velocidad. Así que alcanzo unos vertiginosos 120Km/h (quizás era algo más, ¿es eso de ahí un AVE?) para comprobar que la insonorización y el comportamiento del GTC Speed siguen siendo absolutamente intachables. Y con gran pena, llego a Barcelona, donde me tocará poner fin a estar experiencia de sueño y devolver esta joya a quien le pertenece.

Bentley GTC Speed 2022, veredicto

Después de esta prueba uno se queda abrumado. No sé qué calificativos utilizar para describir el Conti GTC Speed. Si queréis un consejo, si tenéis suficiente dinero para adquirirlo y mantenerlo, no perdáis ni un segundo. Llamad ahora a Bentley Barcelona o a cualquier otro concesionario oficial y encargadlo. Porque seguro que los futuros Bentley híbridos y eléctricos tendrán muchas cualidades, pero también es cierto que no tendrán las mismas que este glorioso Speed, un Rey de la carretera con uno de los mejores motores de combustión de la historia, que por desgracia será irrepetible.

Texto por: Dani Blasco

 

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