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Audi SQ8 2019, vuelve el V8 TDI con 435 CV

Ya lo hemos visto y probado en los nuevos Audi S6 y S7, y parece que la firma alemana no ceja en su empeño de apostar por las mecánicas diésel para traernos prestaciones deportivas. Y es que hay que darles la razón cuando ponen sobre la mesa las cifras de prestaciones y de consumos, pues este Audi SQ8 TDI llega como el nuevo rey de los SUV de la firma de Ingolstadt, y con un TDI bajo el capó.

Audi SQ8 TDI 2019

Ni más ni menos que el regreso del V8 biturbo TDI, en este caso un 4.0 litros que entrega 435 CV y 900 Nm que llegan a solo 1.250 rpm y hasta 3.250 rpm. Sus prestaciones son unos bravos 4,8 segundos para el 0 a 100 km/h y una velocidad punta de 250 km/h limitada.

La magia de este propulsor en el Audi SQ8 se esconde en la combinación de los dos turbos con un compresor eléctrico para suprimir el retardo de los turbos a bajas vueltas, logrando así tenerlos listos en todo momento. La caja de cambios es la automática tiptronic de ocho velocidades con tracción total quattro con un reparto de 60:40 (delante/detrás) del par.

El compresor eléctrico no es la única asistencia de este tipo, ya que este SQ8 incorpora la tecnología mild-hybrid de 48 voltios. Este sistema recordemos que consta de una pequeña batería bajo el suelo del coche que alimenta el alternador y motor eléctrico que ayuda al arranque desde parado y a circular en modo vela por debajo de 22 km/h con el motor apagado.

Para poder contener las más de dos toneladas largas, el Audi SQ8 2019 lleva de serie la suspensión neumática adaptativa. Esta varía la altura de la carrocería hasta en 9 cm. En opción quedan elementos para mejorar su dinámica como las barras estabilizadoras activas o el diferencial deportivo, el eje trasero direccional, y por primera vez en el modelo, frenos carbocerámicos.

Y como esto es un coche deportivo, Audi nos incorpora un sistema de escape que mejore el sonido del potente V8 TDI, para que se nos olvide que llevamos un diésel. Este lleva un actuador que hace de amplificador y suene mucho más bruto.

En cuanto a la estética, como buena versión S tenemos detalles deportivos para diferenciarlo de un Q8 normal. Empezando por el morro, la parrilla singleframe lleva listones dobles y el marco en un color plateado satinado. Cambian paragolpes, el difusor en negro mate, carcasas de los retrovisores también plateadas y doble salida  de escape redonda. De serie lleva luces LED, y llantas de 21 pulgadas, con las de 22 en opción.

Por dentro Audi le ha dotado de asientos deportivos de serie, y en opción unos asientos S Sport Plus con reposacabezas integrados. Hay tapicería de cuero y Alcantara, bordados «S», elementos en aluminio pulido, pedalera en acero inoxidable, portón trasero automático para el maletero y otros elementos.

Las pantallas no faltan tampoco con el Audi virtual cockpit de serie y las dos pantallas táctiles en la consola central. La superior permite el control del sistema de información y entretenimiento, con el sistema MMI Navegación plus de serie y conexión LTE y acceso Wi-Fi con funciones conectadas. La pantalla inferior da acceso al climatizador y sirve de escritura para el navegador.

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