Buscar

7X Design Rayo dame más

Este modelo único, basado en un Lamborghini Huracán, rinde 1.900 CV y ha sido desarrollado por un entusiasta mexicano. Acompañamos a su creador en una apasionante jornada de pruebas en busca de la máxima velocidad.

Desde que nació el automóvil, siempre ha habido locos maravillosos que han querido ir más y más deprisa. Ya en 1935 Sir Malcolm Campbell alcanzó 484 km/h en el Blue Bird, con motor Rolls-Royce V12 de 36 litros sobrealimentado y 2.300 CV. Actualmente el récord de velocidad sobre tierra está en los 1.227 km/h logrados en 1997 por Andy Green en el Thrust SSC, que emplea dos turbinas aeronáuticas. Pero este ingenio tiene poco que ver con un automóvil real. También es cierto que, en un deportivo de calle, la velocidad máxima es solo un dato más, una cifra que en realidad es irrelevante en lo que respecta al placer de conducción. Aún así, fabricar el coche más veloz siempre es motivo de orgullo, y entre los automóviles “de producción” más rápidos encontramos el Bugatti Chiron Super Sport 300+, (490 km/h), el Hennessey Venom F5 (488 km/h), el Koenigsegg Agera RS (457 km/h) o el McLaren Speedtail (401 km/h). 
Por lo tanto, cualquiera que tenga el dinero suficiente puede comprarse un biplaza capaz de superar los 400 km/h. Pero esa no es la motivación del creador del Rayo que ha tenido algún deportivo capaz de alcanzar esa velocidad, sino el reto de modificar un coche para mejorar su rendimiento. Cuando le conocimos, hace ya muchos años, disfrutaba de un Ferrari 308 con dos turbos, modificado por la compañía tejana Norwood, gracias a lo cual era más rápido que el 288 GTO, e incluso que el F40.     

Desde entonces adquirió varios supercoches, hasta que en 2019 fundó su empresa 7X Design, dedicada al diseño y fabricación de deportivos únicos, hechos a medida. El primer modelo fue el 7X GTO Vision, basado en el Ferrari 488, y en septiembre de 2021 presentó el Rayo. 
Nosotros lo vimos por primera vez el pasado verano en el selecto concurso de elegancia de Hampton Court en Londres y, tras probarlo en el Reino Unido, su creador decidió traerlo a la pista oval de Idiada, en Tarragona. 

Un cambio DRÁSTICO 

El Rayo es un Huracán LP 610-4 radicalmente modificado, estética y mecánicamente, para alcanzar la máxima velocidad posible. El proceso seguido para hacer una carrocería única como esta es complejo: una vez terminada la fase de diseño, los bocetos y dibujos se transforman en un modelo 3D. Se tarda varios meses en pulir y afinar este modelo, ya que en esta etapa surgen retos como la selección de faros, apertura de puertas y capós, y visionado desde todos los ángulos, para que el diseño sea fluido y atractivo. Una vez que el modelo en 3D estuvo terminado, una empresa del Reino Unido, especializada en este tipo de proyectos, adaptó el diseño digital al coche real. El proceso creativo también implicó muchísimas horas de simulaciones aerodinámicas, que han dado como fruto una mejora aerodinámica del Rayo frente al Huracán de nada menos que el 30 por ciento. Este es un dato clave (ver columna derecha). Además, esta transformación también aporta la ventaja en ahorro de peso que implica la fibra de carbono - los palieres, por ejemplo, son de este material. Así, el Rayo pesa aproximadamente lo mismo que el Huracan de serie, unos 1.380 kilos, a pesar del peso adicional que implica la preparación de la mecánica, y que se mantiene la tracción total. 
En cuanto al propulsor, el Huracán LP 610-4 rinde de serie 610 CV con su V10 atmosférico. Pero en este caso el motor recibe la ayuda de dos turbocompresores, que soplan a 3 bares, además de otros numerosos cambios, con lo que la potencia llega a los 1.900 CV.

En las culatas del motor destacan las iniciales “UR”, de Underground Racing. Esta empresa, con sede en Carolina del Norte, modifica los Lamborghini más rápidos del planeta tanto Aventador como Huracán y Gallardo. La caja de cambios original no aguantaría el enorme aumento de par, por lo que el Rayo monta una de carreras, secuencial de seis marchas, desarrollada específicamente para estos modelos. 
Después de todo el trabajo realizado, probar el Rayo en esta pista supone el momento de la verdad, la culminación de un ambicioso proyecto. El deportivo ha llegado desde Inglaterra en un camión, aunque está matriculado y podría rodar por carretera, pero la escasa altura respecto al suelo supondría un problema.  Viene ya con los retrovisores desmontados, para reducir la resistencia aerodinámica, y resulta espectacular desde cualquier ángulo. Monta unos semi-slick Michelin Pilot Sport Cup 2, de medidas 235/35 R19 delante y 305/30 ZR19 detrás, los mismos que lleva el Koenigsegg Agera RS, capaz de superar los 450 km/h.
No hay duda de que el Rayo ha sido desarrollado de una forma muy profesional, pero aún así, a las velocidades tan elevadas que puede alcanazar, cualquier fallo podría ser fatal. Entre la parte superior de la pista y el campo con olivos no hay más que una valla metálica como las que se usan en las carreteras, y en 2006 murieron dos probadores al chocar sus coches en este circuito. Un problema de motor sería probablemente menos peligroso que un fallo aerodinámico o de neumáticos. Además, en caso de que el V10 biturbo empezara a arder, en el interior hay un tirador que activa un extintor.  


Suena y huele como la bestia que es, quemando gasolina de 120 octanos. El piloto asegura que las ruedas patinan a más de 200 km/h.

El piloto está tranquilo y concentrado, comentando los últimos detalles con su ingeniero. Nos dice que asume el riesgo porque sabe lo que puede hacer el coche, que se han hecho muchas pruebas que garantizan un buen downforce (apoyo aerodinámico) y que todos los detalles y parámetros (presiones, alineaciones, etc) han sido cuidadosamente revisados.
Llega el momento de arrancar. El Rayo suena y huele como la bestia que es. Ese aroma adictivo se debe a que emplea gasolina de 120 octanos, la que utilizaban los F1 turbo de los años 80. El coche sale a pista, y tras una vuelta –que son casi ocho kilómetros– vuelve a boxes. Nos confirma que ha llegado a 400 km/h en quinta, aunque el limitador digital de serie del Huracán no está diseñado para marcar más de 370 km/h. Ufff. Corre tanto que, si acelerando a fondo a más de 200 km/h pueden patinar las cuatro ruedas. Al parecer hay problemas con el sensor del cambio, el que manda información a la CPU del motor. Sabían que estaba dando fallos, pero el alquiler de la pista no se podía cambiar, y no tuvieron tiempo de pedir la pieza y sustituirla antes de salir desde Inglaterra hacia España. El ingeniero considera que conviene esperar para ver si se enfría un poco y vuelve a funcionar bien. El piloto nos dice que el Rayo es capaz de alcanzar 160 km/h en segunda, y vemos que las llamaradas que salen de los escapes han quemado la pintura de la parte trasera. También comprobamos que el splitter delantero se ha ido lijando por el lado izquierdo al rozar en las curvas, y hay restos pulverizados en la rueda trasera del mismo lado. 

 “Hasta 430 km/h es muy estable, pero a partir de ahí empieza a sentirse muy ligero, necesita más carga aerodinámica”

Más allá del marcador digital

Tras un rato con el coche parado, comprueban que el problema persiste, así que optan por salir a pista rateando en cuarta, e ir ganando velocidad. Poco después el piloto entra en boxes, mete sexta sin detenerse y vuelve a salir. Está claro que el problema no ha sido un obstáculo insalvable, porque minutos después vemos pasar al Rayo por la recta como un misil, a una velocidad estratosférica, de esas que te dejan una sonrisa tonta en la cara. 
El piloto nos dice que una vez alcanzados los 370 km/h del contador digital, el coche siguió acelerando bastante más: “hasta aproximadamente 430 km/h es muy estable, a partir de ahí se empieza a notar ligero, necesita más carga aerodinámica”. El GPS  nos revela la velocidad máxima alcanzada, ¡nada menos que 447 km/h! En ese momento una enorme alegría invade a los presentes, y nos abrazamos con la misma euforia irracional que cuando tu equipo marca un gol. Pero el automovilismo, como el boxeo, es más que un juego. Aquí hay pasión, pero también riesgo, en línea con el ADN taurino de Lamborghini. 
En favor del Rayo hay que destacar además que otros coches que superan los 400 km/h han necesitado rectas más largas que la de Idiada para lograrlo. Y esto no acaba aquí porque, según nos dicen, “con algunas mejoras de diseño para lograr más carga aerodinámica delante, debería poder alcanzar los 500 km/h.

7XDesign Rayo
Motor: 5.204 cc; V10 biturbo.
Potencia max.: 1.900 CV/9.000 rpm.
Tracción: total.
Cambio: 6 vel. secuencial.
Vel. máx: 450 km/h.
0-100 km/h: 2,0 s.
Peso: 1.360 kg.

 

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para recordar tus preferencias y optimizar la experiencia de usuario. Para obtener más información lee nuestra política de cookies.
Al pulsar en “Aceptar política de cookies” aceptas el uso de las diferentes cokies que utiliza el sitio web. Puedes configurar o denegar el uso de las cookies en la configuración de la política de cookies.