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7 razones que hacen de BMW una marca diferente. Especial 50 años de BMW M

Desde Múnich con amor

En 1972 BMW fundó Motorsport GmbH, más conocida como la división M. Celebramos su 50º aniversario y exploramos su futuro eléctrico. Pero antes, 7 razones que hacen de BMW una Marca diferente

1.Carrocerías muy especiales

No hay muchos fabricantes de coches que puedan conseguir que personas como Roy Lichtenstein o Andy Warhol se encarguen de la pintura de sus modelos, pero a la división M le gusta el arte.

La serie “Art Car” se inició en 1975, cuando Hervé Poulain le pidió a su amigo, el artista Alexander Calder, que usara un 3.0 CSL como lienzo, y consiguió que M utilizara este modelo
en las 24 Horas de Le Mans.

Desde entonces se han sucedido muchos ejemplos en Technicolor del espíritu extrovertido de M: los CSL con bandas rojas, azules y violetas, los DTM Jägermeister o los M3 de rally rojos y blancos. Y en 2022 no podemos olvidar pedir nuestro M con el logo con diseño retro –solo disponible durante este año.

2. Motores increíbles

En Fórmula 1, los logros de M hablan por sí mismos. Durante los locos años del turbo, acoplaron con maestría un enorme KKK en el venerable motor M10/M12, creando así un monstruo de 1.400 CV que ganó el campeonato de pilotos en su primer año completo (1983). Un par de décadas después, en la era de los V10, el P84 de 900 CV se convirtió en leyenda de forma casi inmediata en 2004 por su contribución a la histórica vuelta rápida de Juan Pablo Montoya en Monza.

De la misma forma, en carretera, la capacidad de esta división para conseguir más –más potencia, más ruido, más suavidad– es incuestionable. Incluso cuando Gordon Murray estableció los requerimientos que debía cumplir, con precisión milimétrica, el motor del McLaren F1,

M consiguió superar sus expectativas.

3. Héroes en el abismo

El espíritu independiente de M nació por las necesidades de la competición, de la mano de Bob Lutz –entonces vicepresidente ejecutivo de ventas– y Jochen Neerpasch (en la imagen superior), quien llegó desde Ford para el proyecto del 3.0 CSL ‘Batmóvil’. “Es muy difícil que la propia marca produzca vehículos verdaderamente especializados; es necesario crear un departamento independiente”, nos dice Lutz. “Lo conseguimos de verdad cuando contraté a Neerpasch; era capaz de parecer un verdadero hombre de negocios sensato, preocupado por las finanzas”. La contribución de los fundadores de la división M al éxito de BMW es incuestionable.

4. Éxito en competición

La M es la inicial de Motorsport. Como ocurre en los retos más exigentes, las competiciones de motor suelen requerir experiencia y talento antes de ofrecer gloria.  Pero la división M empezó con fuerza, fundándose en 1972, y arrasando en el Campeonato Europeo de Turismos desde 1973 a 1979 con los 3.0 CSL preparados. De la misma forma, el M3 E30 dominó a finales de los 80 y principios de los 90. Quién necesita experiencia cuando tienes al personal adecuado haciendo lo correcto a unos ya magníficos coches de producción: reducir peso, incrementar la potencia y añadir una perfecta puesta a punto del chasis, deliciosamente sobrevirador.
Frank van Meel, jefe de la división M, está entusiasmado con el nuevo M4 GT3: “Representa un estilo fiel a nuestros clientes y a nuestra forma de hacer las cosas”.

5. Siempre sorprendente

La tradición de M en innovar - tanto en modelos como en tecnología y diseño - es indiscutible. En el cuartel general de M encontramos M3 pick-up transportando neumáticos por la fábrica, el Serie 7 limusina hecho a medida para Karl Lagerfeld o el brutal M8 E31 con motor McLaren F1 V12.

Al preguntar a Frank van Meel si este tipo de locuras son aún posibles, esta fue su respuesta: “Todavía pueden producirse, pero la realidad es que cada vez es más complicado que este tipo de proyectos salgan adelante”. Confiamos en que la división M sea capaz de seguir traspasando las fronteras de la cordura.

6. Mercado impredecible

Hoy en día, el mercado de clásicos está en auge, pero hace 10 o 15 años se podían encontrar auténticos chollos con la insignia M en su parte trasera.

Algunos de esos coches valen ahora una fortuna en comparación con su precio de entonces. Y por supuesto, siempre hay que tener en cuenta algo que es no se puede cuantificar en términos monetarios, como son las sensaciones y el placer de conducción. Pero es indudable que lo que ofrece un M3 E92, por el precio por el que se puede conseguir, es casi inigualabale.

7. A la última en tecnología

Un M5 tracción total era impensable allá por 1985, cuando se lanzó el original. Y es que, por aquel entonces, lo que entendíamos por un 4x4 era un Land Rover, y la electrónica en los coches no existía, no los diferenciales activos, ni los convertidores de par.

El progreso hace que muchas cosas sean posibles, y cuando e 2017 apareció el primer M5 con tracción a las cuatro ruedas, todos respiramos tranquilos al comprobar que coservaba ese magnífico espíritu M.

Ahora, para muchos, un M eléctrico resulta inimaginable, sin el apasionante sonido de sus motores a altas revoluciones, o las magníficas cajas de cambio. Pero tenemos que tener fe en los ingenieros de M, y confiar en que el tiempo y la tecnología obren su magia una vez más.

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